diciembre 31, 2010

Che

¿Qué mejor ocasión para darle un cierre a este año que haciendo el resumen del mismo, seguido de un cálido saludo de año nuevo, no? No. Todos saludan, y yo llevo la contra. :$

En el fondo tengo ganas de saludar por las fiestas, pero... es algo que ya hice privadamente con mis amigos y familia, la verdad no tengo ganas de desearle buenaventura a todo el mundo sólo porque si. El optimismo de temporada me choca un poco, qué se yo.


¡Sí! Subámonos todos a la alegría super falsa que de corazón no le deseamos a todo el mundo.

:D


Nah. En fin, los que quiero mucho, ya lo saben. Los quiero mucho... aaaww, ahora A COMER, A TOMAR, Y A HACERSE MIERDA PORQUE ESTÁ BUENOOOO SEEEEEEEHHH. (?)

noviembre 14, 2010

Musiquero #10

Supongo que estoy en esa época del año donde tengo poco para escribir, porque tengo poco en qué pensar, ocupado, distraído, tranquilo. Probablemente tenga mil cosas para decir, pero por ahora no se mueren por salir a la luz.

Y llegamos al #10, después de tanto tiempo.






Hello, I've waited here for you
Everlong
Tonight, I throw myself into
And out of the red, out of her head she sang

Come down and waste away with me
Down with me
Slow how you wanted it to be
I'm over my head, out of her head she sang

And I wonder
When I sing along with you
If everything could ever feel this real forever
If anything could ever be this good again
The only thing I'll ever ask of you
You've got to promise not to stop when I say when
She sang

Breathe out so I could breathe you in
Hold you in
And now I know you've always been
Out of your head, out of my head I sang

And I wonder
When I sing along with you
If everything could ever feel this real forever
If anything could ever be this good again
The only thing I'll ever ask of you
You've got to promise not to stop when I say when
She sang

And I wonder
If everything could ever feel this real forever
If anything could ever be this good again
The only thing I'll ever ask of you
You've got to promise not to stop when I say when...




Feliz Navidad. (?)

octubre 21, 2010

Descargo #06

Si justo un día cualquiera salgo de mi casa a buscar facturas a la panadería de enfrente, y justo da la casualidad de que tengo que atravesar una manifestación que pasa por la puerta de mi casa, si llego a terminar con un tiro en la cabeza voy a salir en todos los noticieros como "¡¡el compañero Pereyra Riquelme murió defendiendo sus derechos laborales, un mártir de la injusticia y la opresión!!, de la boca de algún fulanito vocero sindicalista o a quien sea que le convenga.

ME ROMPE LAS PELOTAS LA POLITICA, me rompe las pelotas mirar los noticieros, y me rompe soberanamente las pelotas cómo la gente es basura y ventajera.

Ayer murió un pibe de 23 años en una protesta que debería haber sido relativamente tranquila, donde es totalmente ridículo que haya aparecido gente con armas. La gente está cansada, todo da la sensación de que en cualquier momento las cosas se van a ir a la mierda, y es lógico que las protestas abunden. A lo largo de la historia se han logrado grandes cosas (y tragedias también) con sólo levantar la voz, la protesta y el clamar por algo que no está bien es una de las herramientas más poderosas que tienen las personas... pero algo que debería ser un acto increíblemente digno, algo para sentir un orgullo ciudadano con el cual poder decir "loco, las cosas tienen que cambiar", termina siendo un acto bajo y cruel que pierde su esencia al primer balazo.

¿A qué voy con todo esto? A que todo termina convirtiéndose en política. Nadie caza de los pelos al tipo que disparó el arma. Todos se llenan la boca con el "compañero" muerto en combate, una familia tiene un pibe menos, pero a los medios no les importa, prefieren poner en primer plano a quien quiera ponerse a gritar y dar su discurso político en cámara, se aprovechan, para ellos es sólo una oportunidad más, una herramienta. Y eso lamentablemente es siempre así, y siempre lo va a ser.

No tengo ninguna inclinación política, no me interesa para nada, pero desearía que el ser humano fuera más compasivo e inteligente, más respetuoso. Tenemos un cerebro, estaría bueno usarlo para abandonar un poco esta era de ignorancia y crueldad que venimos atravesando.

Ayer y hoy, días de mierda... y todavía falta.

octubre 01, 2010

Musiquero #09

"Tráiganme un tema donde les haya llamado la atención la guitarra".



Aca'tá ♥





Qué lindo es el curso, y redescubrir la música con sus detallecitos.

septiembre 26, 2010

Caliguleame

¿Qué puedo escribir esta mañana? ¿A qué se refiere el nombre del blog?

No me voy a remontar a hechos históricos porque no vienen realmente al caso. Pasión, locura, creer sin medida en algo, disfrutar todo lo posible, sentir que uno es especial, "mejor que", poderoso de alguna forma, amor y odio... son todas cosas que en mayor o menor medida intento incorporar en mi vida, o forman parte de ella.

Creo que en dosis saludables (qué será eso) y en conjunto, son el combustible que me lleva para adelante, que me hace ambicionar algo más, me hace desear ser una mejor versión de mi mismo. Estoy convencido de que no quiero nunca ser alguien más, que no sea mi persona. De aquel tipo tan, tan loco, puedo decir que me faltan esa crueldad y exceso, son cosas que no quiero (y agradezco no) tener. Todo lo demás, me encanta.

Podría hacer un análisis realmente extenso de esto, del nombre, del personaje, de mi mismo, de mis pasiones y locuras, que son de las cosas más preciadas que tengo... pero de alguna manera siento que derrotaría el sentido mismo del análisis y la idea. Quiero dejar que sean solamente lo que son, sensaciones, herramientas para un lindo futuro.

Ah, del blog me olvidé de analizar la otra parte del nombre, qué boludo. (?)

septiembre 12, 2010

Fin de semana de locura (?)

Sábado a la noche, en casa. Ventana abierta y cortina cerrada (nunca falta el amigo murciélago que quiere colarse). Segundo cigarrillo, cuarto café, ya se viene el quinto. Frente a la pc, mirando de a ratos para afuera. Escuchando esta música.

En un espacio donde se vive de las palabras, me encantan los momentos en los que menos necesito usarlas.


Fucking hell (?)






Y son noches como esta en las que me siento tan cómodo en mi compañía. Tranquilo, y muy feliz.

septiembre 04, 2010

Descargo #05

¿Qué mierda pasa con la escritura y la gente? No soy un purista del idioma ni mucho menos, de hecho me encanta escribir pelotudeces, cambiarle letras a las palabras sólo por diBeGsión, pero sé y se nota que es a propósito, no por bestia. Hoy por hoy es normal ver que casi todo el mundo escribe como el orto, y en todos los idiomas pasa lo mismo. Es algo común y hasta llegamos a aceptarlo porque no queda otra, porque hace ya varios años que la mano viene así, y a mucha gente hasta le gusta, o les chupa tanto un huevo que les da lo mismo escribir bien o mal. Y no sólo eso, la manera de expresarse de la gente también es un desastre.

Padres que pretenden que sus hijos chiquitos y/o adolescentes escriban y hablen bien, cuando ellos mismos hacen desastres con un teclado y no por no estar acostumbrados a usarlo. Escribir con K en lugar de Q, abreviar hasta lo impsbl pq kreen q ta bn, j3h!!!11!1LOLOLOL

No sé, me da por las pelotas ver cómo el nivel intelectual de la gente parece caer en picada, cuando probablemente no sea gente totalmente estúpida, y muy capaz de al menos escribir bien un párrafo coherente. Estupidizarse constantemente a consciencia, de qué mierda les sirve? ¿A qué grupo de mierda quieren pertenecer? Es una moda del orto para aparentar ser "buena onda" (?????), me dan ganas de agarrar los viejos borradores llenos de tiza en las escuelas y empezar a golpearle los dientes y los dedos a la gente idiota al grito de:



¡ESCRIBÍ BIEN LA PUTA QUE TE PARIÓ! ¿Dale? ¿DALE?

agosto 26, 2010

Sarasa Mental #06

Esto pasa por acostarme temprano, termino despertándome a las cuatro de la madrugada, abriendo un ojito primero, despegando el otro después. Me levanto, paso por el baño, y me siento en la pc a revisar pelotudeces. Y pienso "ahora me acuesto..." mientras poco a poco me voy despertando. Casi cuatro horas después, todavía estoy en el "ahora me acuesto". ¿Y por qué no todavía? Porque no fue el único pensamiento que tuve, y para mi la madrugada es probablemente el momento del día en el que más lúcido estoy. Llegado el mediodía voy a tener una leve fiaca, a la tarde ganas de dormir una siestita, y a la noche ganas de nada.

Antes de seguir yéndome por las ramas (y olvidarme de qué carajo quería hablar), ¿en qué pensé además de volver a la cama calentita? En algo que leí ayer, una carta vieja de mi psicóloga a mi vieja, contándole ella mis problemas y progresos, ja. Hace unas pocas semanas demostré que tengo una memoria privilegiada (según algunos), pero también hay millones de cosas que no recuerdo, como por ejemplo lo que escribió mi psicóloga en ese papel. No tenía una fecha escrita como para ubicar exactamente la época, pero teniendo entre seis y diez años, aparentemente me sentía muy, pero muy solo.

Pausita musical. Una sola canción, dos partes, muy larga.


Hombe by the Sea





Sinceramente tengo otra memoria de esa edad. No recuerdo haberme sentido solo, o triste por ello, o mal, pero evidentemente me afectaba, encontré la evidencia ayer por escrito entre tantos papeles guardados por ahí. Soy bastante sentimental con el pasado (y así me va), por lo que suelo guardar infinidad de recuerdos de todas las épocas. Me encanta guardar entradas de cine, fotos y pelotudeces varias. Así todavía sobrevive mi osito panda. Aw.

Lo que encontré me dejó pensando todo el día de ayer, en cómo la soledad que de tanto en tanto me aplasta la cabeza y no me deja mover un músculo, parece ser algo que arrastro desde que era muy chico. ¿Nunca fui capaz de superarla? Explica un poco el por qué siempre me sentí un bicho raro y antisocial, y generalmente esa soledad me resultó un lugar cómodo... pero hoy creo que es una posición en la que elijo estar, no sé si por costumbre, o porque me gusta. El problema es que a veces, me queda muy claro que me encantaría elegir otra cosa, ser un tipo más normal y social, más persona (????). Ja, pero también disfruto de mi tiempo exclusivo, me gusta estar solo y tranquilo. El balance entre las dos cosas nunca está muy claro.

Una de las razones de esta "soledad", y de esto estoy 100% seguro, es que en toda mi vida nunca pude encontrar alguien con quien compartir quien realmente soy, por completo. Llamémosle amigos, novia, familia incluso, conocidos, etc., ese alguien nunca apareció. Crecí sintiéndome especial, distinto, mejor y peor, y lo único que encontré hasta hoy son personas que quiero muchísimo, daría y haría cualquier cosa por ellos, pero con ninguno puedo compartir absolutamente todo. Mi sentido del humor, mi mente retorcida, mis cariños inmensos, "mi" música, mis ideas, mis cambios de humor, la manera en la que veo el mundo. Con todos sólo puedo disfrutar una parte de mi mismo, y nada más. Probablemente esa sea la única razón por la que desde chico, me siento tan solo.

Ahora si, a dormir y babear otro ratito.

agosto 12, 2010

Dos gotas de agua

Buscando el título de una canción, a veces me encuentro con situaciones como la siguiente.



¡¡¡Flores y conejitos SIIII!!!






Controversias locas





Me horrorizan más los conejitos y algunas flores seguro me dan alergia. Ahora me imagino a la pobre alma inocente e ingenua que va buscando esa bonita (?) canción de Hannah Montana y se encuentra con el otro tema.


"Uuuuy mirá mirá que lindooo, otra banda hizo
l
a canción de Hannah a ver a veeeer..."



Me coparía más que le genere un trauma moral a dicho niño, pero en realidad me da pena imaginar que a la gran mayoría no le va a gustar.

agosto 08, 2010

Feliz Día del Gurú

Mientras este niño se regala a sí mismo una cerveza, aprovecho para saludarme en este día tan lindo. Parte de la esencia que tuve cuando era chico siempre se quedó conmigo, desde que empecé a darme cuenta de que dejaba de ser un nene, capaz empezando la secundaria. Hice siempre un esfuerzo por no olvidar cómo era mi corazón, lo que quería, lo que disfrutaba. Es inevitable crecer, pero guardo conmigo mil cosas de esa época, una mínima prueba está en lo que escribí durante casi un mes y hasta hace unos días. Nunca quise abandonar del todo a mi niñez.

Está bueno que cinco días a la semana, por dos o tres horas vuelvo a ser un nene de nueve años, jugando con chiches muy copados (varios hechos mierda, como debe ser), mirando dibujitos en la tele, y ejercitando un poco la imaginación. Todo eso mientras cuido a otro enano de nueve años, muy parecido a mi en tantas cosas, que se divierte con lo más sencillo, tiene muy pocas preocupaciones, y te pregunta todo.

Es el cable a tierra más sano. Sin darse cuenta, él comparte conmigo un sentido de libertad que ya siendo adulto cuesta reconocer y encontrar. La simpleza de su vida diaria, lo lindo de asombrarse con cualquier cosa, ir por la vida sin pensar las cosas dos veces.

Me dijeron por ahí que yo sería un buen padre, pero yo no estoy tan seguro, creo que sería un buen amigo, eso está mejor. El mejor regalo me lo viene dando él desde que empecé a ser su niñero, y es justamente eso, su amistad. Yo encantado, cómo no.

Feliz día.

agosto 07, 2010

Musiquero #08

Es difícil o casi imposible hacer el resumen de un año que todavía no se terminó. Escribir algo todos los días fue bastante agotador para mi pequeña y frágil mente, y aunque para mi estuvo muy bueno y disfruté mucho hacerlo, también me gusta llegar al final de las cosas. Claro que mi vida sigue su curso, y con suerte le quedan muchos años más todavía, pero el título de "2010" lo reservo para más adelante... por suerte en estos meses, puedo decir que junté bastante material para cuando llegue ese día.

De cualquier manera, mis días no dejan de ser musicales, y últimamente bastante optimistas y alegrones. Lo que hace un tiempo sentí que me faltaba, hoy es algo que por el momento quedó atrás, en algún rinconcito sin (tanta) importancia.



Sin dedicatoria particular
generalizando un poco







Estuvo bueno captar la atención de algunas personas que rara vez pasan por acá, darme a conocer a algunas otras, y recibir un "che, está bueno" cada tanto. Me encantó. Y es lindo volver al esporádico blog de siempre.

agosto 05, 2010

2009

Creo que me falta la perspectiva suficiente como para analizarlo bien, es tan reciente... ni que hubiera sido el año pasado. (?)

Había pasado muchos meses de bajón y desgano, y el día que conseguí el laburo del reparto con el viejo, me sentí útil, mejor, y creí que un trabajo tan simple como ese era suficiente para mi. Y así fue durante los primeros dos o tres meses, cuando no me sentía valer demasiado. Ya levantaba bidones de 25Kg uno en cada mano, tenía una fuerza bárbara. Corría cuadras enteras sin cansarme. Me levantaba temprano todos los días, tomaba aire fresco todas las mañanas, y a veces me sentaba en una plaza con la cara levantada hacia el sol, mientras mi jefe pasaba a cobrar por el restaurant enfrente. Pavadas quizás, pero me sentía bien, y tenía mucho tiempo para pensar y soñar despierto. De a poco iba recuperando mis ganas de ser y hacer algo más.

Si algo tengo que destacar del año pasado, es que le puse mucha pila. También empecé a darle como loco a la guitarrita de la playstation.




Pila y guitarrita






Otra cosa genial de este año en particular. Aunque la canción hable de una maldita perra sin corazón, tuve la suerte de pasar el año sin conocer ninguna. Alegría, loco, alegría.


Rebobinando. Terminé por cansarme del reparto, llegó el día en el que sentí que estaba para algo mejor, algo más grande. Siempre me gustó llevarle la contra a la gente, por el sólo hecho de que me gusta hacer las cosas a mi manera, y si todos me dicen que algo es así, para mi es asá. Estaba podrido de escuchar "pero vos estás para algo mejor...", y por más que fuera cierto, yo mismo necesitaba encontrarle la vuelta al asunto. Hice mi mejor esfuerzo por no dejar en banda al viejo de un día para el otro, y llegado mi límite, renuncié. A veces extraño ese laburo, por las discusiones que podía tener con él, las largas charlas, los puntos de vista tan distintos, lo tan pero tan bien que podíamos llevarnos, y lo mal que estábamos cuando alguno de los dos se levantaba con los cables cruzados. Fue una linda experiencia, pero aposté a crecer.

Me embarqué en un sueño que no salió a flote como yo esperaba, llegué a desilusionarme mucho de a ratos, pero empecé a caminar por el rumbo que siempre quise tomar, el del arte, la imagen y la música. Todavía hoy trato de mantener ese paso firme, lleno de paciencia y ganas, y espero que llegue el día en que salga todo bien. Tiene que llegar. De dónde saqué tanto optimismo, no tengo la más puta idea. Puede que sea el hartazgo de no llegar a ser mi mejor versión aún, después de tantos intentos fallidos.



Manon: Dícese de mano grande (?)






No tomé clases de guitarra durante el año, pero me sequé el cerebro buscando tablaturas y canciones, aprendiendo todo lo posible por mi cuenta, que es como más me gusta aprender. Mi hermana se fue a vivir sola. Mis viejos se habían reconciliado después de todo aquel inmenso drama donde ambos estuvieron más perdidos y tristes que nunca. Yo pasé muchos meses viviendo prácticamente solo, estuvo bueno, y ahora la idea de rajarme no me la saca nadie. Vinieron de Córdoba a visitarme, y fue genial. Aprendí lo básico en edición de sonido, y hasta pude poner mi nombre en algún trabajo artístico.

De nuevo, es difícil analizar en perspectiva algo que pasó hace tan poco tiempo, no sé todavía si llegué a aprender mucho o poco como ser humano, o si hoy entiendo mejor algunas cosas que pasaron, ni sé qué es lo que podría haber hecho distinto o mejor. Yo creo que el 2009 es más un complemento para todo lo que vino después, que no es ni más ni menos que lo que le cuento a algún amigo cuando le digo que "el otro día" hice tal cosa.

Estoy seguro de que queda mucho por delante, o al menos eso espero, pero no me queda más que pensar que después de haber pasado casi un mes entero escribiendo acá todos los días (salvo uno que se me chispoteó), la historia que empecé a contar se va terminando, al menos en esta seguidilla de memorias. Tenía 27, y el otro día cumplí 28.

agosto 04, 2010

2008

Pasé prácticamente un año entero con las neuronas congeladas. Aparentemente agosto y septiembre de cada año traen consigo cambios importantes en mi vida, para bien o para mal. Ya totalmente podrido del encierro y el bajón, no tuve mejor idea que gastar mis ahorros en una guitarra, mi guitarra... y bueno, terminó siendo la mejor idea que tuve en muchos años. A decir verdad, no fue una simple idea, sino más bien un impulso. Es extraño cómo a lo largo de mi vida las cosas me terminaron saliendo bien cuando decidí darle bola a mis ganas, haciendo a un lado las preguntas y las dudas.

Muchos años atrás había intentado aprender a tocar con la guitarra desvencijada de mi abuela, pero aquel profesor puto de guitarra me tiró mis ilusiones al tacho. Si supiera la cantidad de veces que lo puteé y me acordé de él. Puto. Putooo. MIRA CÓMO APRENDÍ A TOCAR LA RECONNNNcalma, calma. A fines de agosto, ya con mi guitarra en mano, empecé a tomar clases en un centro cultural, y una vieja escuela después del horario de clases. Después de pasar años sintiendo que mi vida es muy musical (cosa que si estuvieron prestando atención es así), por fin empezaba a formar parte de esa música, la que me acompaña siempre.



Aprendí esto





Y esto





Una vez me dijeron "¿no tenés algo más alegre para poner?", ja. Supongo que es fácil asociar estas melodías con algo triste, pero para mi no es así, no me transmiten ninguna tristeza. Yo siento esta música y estas canciones como sentimiento puro, como algo hermoso, y el día que fui capaz de reproducir esta misma música con mi propia guitarra, fui muy pero muy feliz. Todos interpretamos lo que oímos y vemos a nuestra manera, con nuestras experiencias y un punto de vista siempre particular. Con la música es muy difícil ser objetivo, yo no puedo. La cumbia y el reggaeton (?) me dan por las pelotas. Así también me gusta el rock nacional, pero lo encuentro muy limitado. Pero de nuevo, ese es mi punto de vista, y hay quien se apasiona con cosas que yo no escucho.

La música siempre fue y será una pasión para mi, y así llegué a subirme dos veces a un escenario ese mismo año. Es genial. Fue muy pero muy loco haber empezado un año de la peor manera, con el peor de los bajones, y terminarlo por las nubes. Hasta había conseguido un trabajo nuevo, con un viejo tan divino como rompebolas, del que espero haber aprendido muchísimo. Fue él quien me preguntó "¿no podés vivir sin música?" al verme todos los días con el mp3 colgando del cuello. Y no viejo, no puedo.


"Ponés canciones tristes para sentirte mejor"

agosto 03, 2010

2007

A ver... laburé sin descanso por tres meses seguidos, y conocí gente genial. Me compré un celular. Festejé mi cumpleaños y terminé despertándome en la terminal del 65 en Constitución. Conocí una veterana. Alguien me celaba un poco, qué lindo. Salí a pasear por Costanera Sur un día. Me pasaba los días con la cámara encima. Me asaltaron. Conocí a Rita, que me esperaba todos los días en la parada del colectivo antes de volver a casa. Me copé mirando animé. Le saqué una foto a un rayo. Me sentía importante. De esta época son la mayoría de las fotos en las que aparezco, cosa rara. Renuncié y fue un día glorioso, aunque muchas veces extrañé Saavedra después. Al día siguiente empecé a laburar en un callcenter. Conocí más gente grosa. Más fotos. Volví a Córdoba en junio a festejar un cumpleaños. Salí del laburo una tardecita de julio y me cagué de frío con la nieve. Me tejieron mi bufanda. Hasta me dieron una posición mejor en el laburo. Y mi vieja estaba mejor. Todo perfecto, todo bien.


Ea ea pe pe





Eran montones y montones de lindas cosas las que me estaban pasando. Tenía laburo, tenía ganas de hacer mil cosas, tenía a todos mis amigos contentos, y mi familia estaba bien. Mi vieja había encontrado un trabajo en el que ocupar su mente. Mi hermana como siempre. Mi viejo hablaba más conmigo. ¿Qué más podía pedir? No tengo una fecha exacta porque fue algo gradual, pero en menos de una semana empecé a relajar la mente, a bajar un cambio. Mientras más alto estás más fuerte es la caída, y a mi me terminó mandando varios kilómetros bajo tierra.

Desde que mi viejo se había ido de casa más de un año atrás, había elegido ignorar toda la angustia y toda la pena que me había causado. No me había dado cuenta de que pasé todo ese tiempo guardando un mar de emociones jodidas adentro, y cuando empecé a bajar la guardia, se me vino todo encima de golpe. Renuncié a un buen laburo, porque ni siquiera podía escribir bien en la computadora, me temblaban las manos y me ponía nervioso con cualquier cosa. Ya no quería ver a nadie, no quería hacer nada, y un mediodía fue tal el ataque de llanto que tuve, que hasta noté que estaba gritando. Ya no podía o no quería contener más nada.

En septiembre renuncié. Volví a Córdoba tratando de buscar un alivio, pero no fue suficiente, la pasé mal. La barba crecida, el pelo largo. No sabía qué hacer con mi vida. Estaba cansado de todo, agotado, apagado. Ya no salía de casa. Había pasado de aquellos doscientos a cero en un par de días.


Ea ea... eh...





Al menos empecé a estudiar piano por mi cuenta.

agosto 02, 2010

2006, Parte 2





Hay una razón por la que el 2006 se divide en dos. La primera mitad estuvo bastante buena, había aprendido algunas cosas y tenía en el bolsillo montones de lindos momentos. La segunda cambió mucho de eso. Una madrugada de agosto llega mi viejo del laburo, lo escucho discutir con mi vieja por la hora, y ya no sé bien qué pasó después. Sé que él se quedó cenando solo en la cocina, mientras mi vieja lloraba en la pieza, desconsolada. El rato que me quedé abrazado a ella me pareció eterno, me partía el alma verla así, tan frágil, indefensa y triste. A él lo odié muchísimo.

Mis viejos se separaban de nuevo, y esta vez era todo distinto, ya no tenía quince años y entendía perfectamente lo que estaba pasando. Me sentí responsable de contener a mi vieja, de no dejarla caer, y por primera vez tuve miedo real de que el momento de no tenerla más en mi vida estuviera cerca. Ella quería dejarse morir, y yo no sabía si era capaz de evitarlo. Me gasté todas las fuerzas físicas y mentales que había logrado reunir durante mi cortito tiempo de felicidad, esperando que fuera suficiente. Se enfermó, sufrió mucho, pero pasaron los meses y poco a poco salió a flote. De nuevo éramos solamente una familia de tres personas, y nadie más.

Mi vida venía corriendo como loca hasta que me estrellé de frente con esta pared, y lejos de frenar, pasé de cien a doscientos en una noche, y no paré más. Un año después me iba a pasar factura, pero no importaba, mi vieja estaba mejor.







Seguí laburando en Saavedra, donde me pasaba un día entero pensando y pensando, llorando a veces cuando venía el mediodía y no había nadie en el negocio por un rato. Después de escuchar las razones de mi viejo para irse, entendí perfectamente por qué lo hizo, quizás mejor que él mismo. Fui capaz de no condenarlo y no darle la espalda, y creo que hice bien, es mi viejo. La época de divertirme y hacer lindos planes se había acabado, y me di cuenta de lo mucho que había crecido en tan sólo un par de años. Traté de seguir con mi vida lo más normalmente posible, y empezó una época de introspección muy grande para mi.

Igual, no todas fueron pálidas. Me hice amigo de otra cordobesa increíble, que conociéndome poco y nada me aceptó en su mundo y me regaló un cariño que es una de las mejores cosas que aún tengo. También cerca de fin de año pude recuperar a una vieja amiga, que seguía firme ahí a pesar de un año de ausencias y silencios. Ambas cosas me ayudaron mucho.

Viajé a Córdoba una o dos veces más, se me estaba haciendo costumbre, y en la ruta encontraba una paz que no podía encontrar en otros lugares. Nacía el sueño de vivir lejos. Necesitaba escaparme de todo.

agosto 01, 2010

2006, Parte 1

El año empezó increíblemente bien, y no dejaba de ser sorpresa para mi. El modesto laburo en un locutorio de Flores fue sin dudas uno de los mejores que tuve. No ganaba fortunas ni aprendía grandes cosas, pero estaba feliz, tranquilo, y me sentía útil. Me trataban como a uno más de la familia, y tenía algo en qué ocupar la mente todos los días, una rutina. También pensaba todos los días en ella.

En esos meses había decidido tomar una actitud totalmente opuesta a la que siempre tuve, lleno de confianza y empuje, tenía ganas de experimentar y ver qué resultados podía obtener siendo totalmente franco, con todo... y no me fue tan mal. A mis veinticuatro años me compré una bici y aprendí a andar solo. Salía con amigos y reforcé mis lazos con ellos. Charlaba casi todos los días con una cordobesa que me volaba la peluca, y era genial intimidar un poco a alguien intimidante. Estaba más flaco, estaba más fuerte, estaba contento... una vida silenciosa había quedado atrás.

Cuando el laburo terminó unos meses después de haber empezado, me sentía renovado, con plata, y con más ganas que nunca de experimentar cosas nuevas. Así entonces saqué pasaje a Córdoba. Me fui a buscar una historia más.

Fueron dos de las mejores semanas de mi vida, inesperadas, casi casi perfectas. Estando allá, tan lejos de casa, descubrí que el aire de las sierras me convertía en otra persona, mil veces mejor que el tipo tan común que se sienta en esta silla ahora. Me reencontré con las caras y lugares familiares del año anterior, que me recibieron tan bien como el primer día y me hicieron sentir en casa.

Hay mil cosas copadas que podría contar, pero los mejores momentos se reducen a dos hermosas personas que por fin conocí en persona en esos días. Ellas fueron las razones por las que viajé. Una rosa la primera noche, y un largo abrazo en el cine el segundo día.


HipopotaAmito





Y son las mismas dos increíbles razones por las que volví muchas veces. Poco tiempo después, encontré una tercera. No fue siempre fácil, no fueron todas sonrisas, alguna lágrima, alguna bronca y alguna desilusión se escaparon por ahí, pero las amistades y cariños que forjé ese año a tantos kilómetros de distancia son de las cosas más valiosas que tengo.



Barrilete viteh





Esta canción para mi tiene muchos significados. Es en parte una despedida a mi viejo yo, un hasta luego para una persona en especial, y una duda hacia el futuro... no puedo explicarla palabra por palabra, y es una pena tener que dejarlos solos para interpretar cada frase. Quizás solamente yo pueda entenderla y sentirla a mi manera.

Cuando apenas empezaba agosto, ya tenía planes para mi tercer viaje a Córdoba, un laburo nuevo, y todavía mantenía un poco de la acelerada que pegué en noviembre del 2005.

julio 31, 2010

2005

Llegué a un punto en el que esto dejó de ser un ejercicio de memoria, recuerditos sueltos y simpáticos de épocas que pasaron de largo hace rato, como cuando regalaron mi cuna o la primera vez que me enamoré de verdad, teniendo siete años. Todo lo que pasó a partir de este año y hasta el día de hoy, forman parte de mi presente, un etapa que para mi todavía sigue estando vigente. Ya es un esfuerzo escribir.



El año anterior había sido bastante intenso con respecto a lo social, y así también empezó el siguiente. Hice varios amigos, y conocí gente increíble. Viajé por primera vez sin mi familia a Córdoba, con dos amigas. Fueron días en los que me sentí libre, distinto, mejor persona. La pasé generalmente muy bien, es cierto, pero de a ratos podía sentir cómo todavía se arrastraba por dentro un poco de esa soledad que me había acompañado durante tanto tiempo. Más de una vez durante mi paso por aquel lugar desconocido, sentí la necesidad de no estar ahí. Un tiempo después descubrí por qué.


*pip*




Todavía seguía escribiendo en aquel archivo de texto que arrancó cinco años antes, aunque cada vez necesitaba menos confiarle mis cosas a una pantalla, me había acostumbrado a confiar en los demás. Es una confianza que de tanto en tanto flaquea, y es la razón por la que desaparezco en intervalos de encierro, tan necesarios como la hibernación para un osito. La sociedad nunca fue mi ambiente ideal (ni lo es, ni lo va a ser), pero a pesar de eso, afortunadamente es algo que llegó un día para quedarse. Ayudó a balancear un poco las cosas.

Cerca de fin de año llegó un revés que vi venir de lejos, desde hacía tiempo. Todavía tenía residuos de la puta costumbre de embotellar sentimientos e ideas, intentando mantener una paz muy frágil. Otra vez enamorado, callado, lastimado. Se parecía muchísimo a la última vez que había sentido algo así, cuando me quedé cruzado de brazos, esperando... asi que opté por hacer todo lo contrario: estallé en palabras, a ciegas.


Tal cual





El abrir mi corazón de esa manera fue una decisión muy difícil que me cambió la vida, lleno de una mezcla de amor furia y dolor, cosas que necesitaba dejar atrás a toda costa. Me había preparado con todas mis fuerzas para resistir un futuro sin ella, cosa que realmente no podía imaginarme, era casi imposible. Fue mucha mi sorpresa al despertarme el día siguiente, distinto, aliviado. Algo enorme había cambiado, y lo que había esperado en mi mente como el peor sufrimiento, no lo fue para nada, y no entendía por qué.

Ese día se habían terminado años y años de repetir el mismo error de siempre. Había pasado casi toda una vida acostumbrándome al autocontrol, una eternidad de intentar resistir y aguantar todos y cada uno de los problemas que me encontraron en el camino. Había sido una victoria sobre el silencio, a un precio muy alto. También había una cosa más, diferente. Confié en mis amigos y me apoyé en ellos.

En diciembre conseguí mi primer laburo fijo, y me sentía libre, valiente, mejor, capaz y fuerte. Aceleré como nunca sintiendo que me podía llevar todo por delante. Copado.

julio 30, 2010

2004

Qué año, Teté. Mi burbujita se fue llenando de nombres y caras, montones de esos conocidos que son amistades ligeras. Conocí un poco de lo que es un foro en internet, y ahí encontré otro lugar para expresarme, tal como lo hago acá ahora. Dicen que es muy cómodo esconderse tras un teclado y una pantalla, para dejar salir la parte oscura y estúpida de uno mismo... dicen, y es algo generalmente cierto. Yo no, en lugar de eso tuve un espacio en donde me permití mostrarle a otras personas como realmente era (o soy), mis ideas, mi sentido del humor tan extraño, mis sentimientos y mis experiencias. Me ayudó a liberarme un poco de las pocas cadenas que todavía tenía colgando por ahí, y en definitiva terminó siendo algo bastante sano, era un buen contraste para el pasado. Estaba bueno considerarlo "pasado".

La mayoría de las personas que conocí en esa época todavía forman parte de mi vida, algunas en mayor o menor medida, pero aún están por ahí. Aprendí muchísimo, me reí otro tanto, y de a poco me ayudó a convertirme en una persona más o menos normal.


Más o menos, che.






También en esa época empecé a olvidarme de aquella aunsencia que me había dejado con medio corazón, sin darme cuenta de que me estaba metiendo lentamente en otro drama. Creo que todavía no tenía claro el concepto de aprender de los errores, y de nuevo no supe frenar a tiempo. Fue un año en el que la pasé increíblemente bien, no puedo (ni quiero) recordar algo negativo. Me queda solamente la sensación de que pude haber hecho mejor las cosas o haber estado un poco más despierto a las señales de peligro... ignorante pero feliz.

Familia a fuego lento. Amistades completas. Corazón contento.



Jorgito Miguel



julio 29, 2010

2003

Breve. Lo que para mis amigos empezó como una juntada ocasional para grabar canciones ajenas, se convirtió en un proyecto "serio" que terminó yendo más allá de lo que muchos esperaban. Para mi, fue un desahogo de emociones y momento de salir de esa coraza autoimpuesta, que ya no tenía razón de ser. Me entretuve, me ocupé, y la pasé bien.


♫♫♫♫♫♫♫





Cerca de fin de año, destaco dos grandes hitos... además de la llegada de la banda ancha en casa, claro. (?)

Habiendo hecho un esfuerzo para asomar la cabeza fuera de mi burbujita antisocial, empecé a respirar otro aire, renovado, y más receptivo con el mundo. Quizás por casualidad, encontré un amigo y un hermano en un lugar bastante inesperado. Después de lo que para mi fue una eternidad desde que terminé la secundaria, estaba en un momento en el que podía permitirme confiar en la gente, y era hora. Así también, gracias a otra casualidad, conoci a la persona que sin saberlo iba a ser una bisagra en mi vida, con quien me iba a tocar pasar los mejores momentos, y también de los peores. Creo que este fue el último año de una etapa bastante oscura y difícil de atravesar.

Ya era mayor de edad, y dejaba de sentir que estaba solo.


♪♪♪♪♪♪♪♪

julio 28, 2010

2002

Había una vez un avión
Que quería volar
Subía y bajaba
Subía y bajaba
Y al cielo quería llegar


Aprendí esa canción estando en jardín de infantes, y describe bastante bien el ritmo de mi vida. Empecé el año cargando con todos los golpes frescos del anterior, ligeramente cansado de los bajones (acostumbrarse no es bueno) y con las mismas ganas de siempre de cambiar para mejor y darle una dirección a las cosas. Fue entonces cuando decidí que las carreras extenuantes de universidad no eran para mi, y no quería formar parte del gran porcentaje de personas que se fuerzan a sí mismas para lograr un objetivo dudosamente útil. Aprender y estudiar es uno de los privilegios más grandes que puede tener una persona, y admiro a la gente que sacrifica años de sus vidas en pos de nutrir su mente, pero me dan pena y lástima quienes estudian sólo por tener un título. Así lo veía entonces, y se parece bastante a mi punto de vista actual. Chau ingenería en sistemas, y chau geología/paleontología.

Desertar del concepto de "m'hijo el dotor" me llevó a una noche única, en la que me fui de casa, escapándome de la vergüenza y la realidad. Dormité en un parque oscuro, con llovizna y frío, mochila al hombro y gabán encima. Fueron más de una o dos cosas las que pudieron haberme cambiado la vida por completo esa noche, en esas pocas horas lejos de casa, solo y anónimo. Conocí gente, llegué a ver la punta del iceberg que es la calle de la ciudad, el dolor y la soledad, la delincuencia y no tener opciones, ni una sola. ¿Cómo había pasado de estar cómodo y calentito en casa, a pasar frío en compañía de extraños que me creyeron tan igual a ellos? Fue un vistazo a una vida que no quería tener, y un golpe más a la realidad que me envolvió durante casi tres años.

Justo esa noche conocí esta canción (y la banda) en la radio.



¡Alegría de Medianoche
en Parque Centenario!





En algún momento de ese año, me junté con unos amigos a cantar y grabar canciones. Era el primer eslabón de una cadena de casualidades que me sacó de esa tristeza estúpida, no me di cuenta en ese momento de lo importante que iba a ser todo lo que vino después, una piedrita en el agua que hizo olas que hasta hoy sigo mirando pasar. Empecé a dejar atrás muchas cosas, y de a poco fui abriendo los ojos a otro mundo, mejor. Ya tenía veinte años, todavía festejaba mis cumpleaños, seguiamos siendo cuatro en casa, y salvo esa noche bizarra, no recuerdo mucho más. Definitivamente no fue un gran año, o muy relevante, pero seguro estuvo mejor que los últimos.

Ehm... hora del segundo video. Explicación del mismo: canté y grabé este tema con amigos (sí, existe un cassette por ahí con mi voz) y lo disfruté muchísimo. Quise buscar un video simple de la canción, pero no encontré otra cosa que no fuera esta... cosa? Cito un comentario del video que resume bastante la idea.


"Si el video es una soberbia garcha pero que importa, el tema es lo que vale.
Esta onda de poner una foto de lo que habla la letra me parece una cosa tan berreta."



Reverenda sí, pero creo que nunca leí o escuché lo de "soberbia garcha". Bien.


Risitas








Y ahora un saludo a la vieja, que se fue a poner rodillas de titanio para volver en el tiempo y matar a Sarah Connor. O algo así. Ah, la canción del avioncito, cantada por su señoría, también está grabada en un cassette, que se encuentra escondido en una bóveda oscura custodiada por mutantes violadores carnívoros y sádicos.

julio 27, 2010

2001

Lo peor ya había pasado, pero fueron pocas las cosas que cambiaron o mejoraron. Habiendo pasado un año en tinieblas, esa angustia se había vuelto parte de mi rutina, estaba acostumbrado y cada tanto llegaba a sentirla menos, esfumándose muy lentamente. Fue una época de un retraimiento total, que a la larga me sirvió para desarrollar más la sesera y el (bien llamado) bobo... llegó a gustarme, estaba cómodo conmigo mismo.

Cambié de carrera, seguí leyendo más los libros de casa que los apuntes de la facultad. Me quedaba leyendo fuera de los pabellones de Ciudad Universitaria, cerca del pasto y del sol. Llegué a ver amanecer un par de veces sobre la costanera. No hice amigos en ese lugar, ni en la UTN el año anterior, la gente nueva era algo ajeno a mi mundo.

Mi entretenimiento pasaba como siempre por la música. Con algún laburo esporádico podía darme algunos gustos, que en mi caso son eternamente sencillos, detalle afortunado.



En el colectivo
7 de la mañana






Se vino encima la crisis de fin de año, donde cambiamos de presidente como de mocos en la nariz. MOCOS, verdes y babosos. Y claro, ese año mis viejos volvieron a casa, iba a ser imposible mantener dos departamentos a la par, y después de unos cuantos años de descompresión, era posible ser cuatro de nuevo. Estuvo bien por un tiempo.

Tenía bastantes cosas en las que ocupar mi mente, dudas sobre mi futuro, mis deseos, mis esperanzas y proyectos, todo lo incierto. Pero no podía evitar seguir pensando en dónde andaría, qué estaría haciendo y con quién, si valía la pena.



Incierto





Seguía pendiente de una lucha que había perdido hace tiempo, una que no tuvo sentido desde un principio, un desperdicio de fuerzas y lágrimas, que poco a poco me llevó al hartazgo. Tenía que mejorar, iba a mejorar.

julio 25, 2010

2000

Siempre tuve un corazón inquieto y enorme, además de una inocencia que roza la estupidez cuando se trata del género femenino. A pesar de ser tan enamoradizo, habían pasado varios años desde la última vez que había sentido algo tan fuerte. Es cierto que el tiempo cura todas las heridas (con un poco de paciencia), pero también te envuelve poco a poco una sensación de seguridad al hacerte olvidar las penas pasadas, bajás la guardia, y no te importa estar vulnerable y feliz. Y es bueno, es genial, pero también entendí que para mi, era peligroso abrir mi corazón.

Me dejé llenar por un cariño y un amor inmensos, sin dudar, sin pensarlo dos veces, estaba seguro. Hasta que un día sin aviso, ella desapareció. Cometí el error de permitir el paso del tiempo, esperar y tener esperanzas de que ella volviera del silencio algún día, pero esperé, y esperé un poco más, hasta darme cuenta que ya era tarde.



Coso






Todas esas sensaciones, ideas, sentimientos, locuras y alegrías, me habían quedado dentro, encerradas y solitarias. Sin tener una vía de escape para semejante tormenta, me convertí en un tipo serio, amargado, silencioso, cerrado y lleno de tristeza. Me encerré en lo que imaginé como una coraza, en donde nadie pudiera molestarme o hacerme daño. Me tragué toda la angustia y el desamor, y decidí seguir adelante, arrastrándolo todo como una piedra en el cuello.

Intenté estudiar, intenté trabajar, intenté no pensar, y no pude lograr ninguna de las tres cosas. No tenía ganas, no tenía fuerzas, y no sabía qué hacer. Un gran error cometí que sólo reconocí mucho después, el no haberle contado nada a nadie en su momento, el no haber pedido ayuda. Perdí meses de mi vida, perdí noción del tiempo, y me daba cuenta de que se me estaba pasando de largo la oportunidad de despegar. Estaba apático, pero totalmente consciente del desastre de dejarme llevar por todo eso. Pasé nueve meses yendo casi todos los días a una plaza, a leer, a sentir el sol en la cara, a caminar, a no pensar en nada y sentir algo diferente.




Todos los días






Durante mis ya cumplidos dieciocho años, había aprendido a analizarme solo, a sacar adelante mi corazón y mi mente en base a mis propios esfuerzos. Ya estaba acostumbrado a no hablar, a pensar demasiado, a discutir mis ideas con el aire, o contarle mis cosas al cielo de noche. Todo yo, todo yo. Fue a partir de ese año, a raíz de ese descontento con la gente y con la vida misma, que empecé a escribir, tal como lo hago ahora. Un simple archivo de texto se fue llenando de palabras que me sonaban extrañas si las leía en voz alta, pero no eran ni más ni menos que mi forma de pensar. Quienes lean esto probablemente conozcan mi manera de hablar, bastante sencilla, porque me es cómoda de esa manera, pero en ese espacio donde me permití expresarme empecé a conocerme a mi mismo de otra forma. No me gusta leerme.

1999

Este fue el fin de lo que vino a ser mi tercera etapa. Apenas pasaron poco más diez años desde que se acabaron las sensaciones de entonces, de otra vida.

Sé que el último día de clases salí a la vereda como siempre, saludando a muy pocas personas. Como era costumbre, todos los demás se quedaron en la puerta del colegio a charlar, mientras yo me fui en colectivo a casa. Supongo que los demás dijeron sus "nos vemos" en ese momento. Esa tarde no pasé por los videojuegos. Llegué a mi casa, abrí la puerta y no encontré a nadie, era de día todavía y hacía un poco de calor, cosa normal en pleno verano. Tiré la mochila en la cama, y mientras me sacaba el guardapolvo me acerqué a la ventana para tomar un poco de aire. A través de mi ventana, amiga y compañera incondicional, me quedé mirando la ciudad enorme, llena de luz, húmeda y un poco gris, el típico paisaje porteño. De repente me llegó de golpe la pregunta del millón: "¿Y ahora qué?".

Resultó ser un camino más largo de que esperaba, y es una pregunta que todavía hoy apenas logro contestar(me). Es difícil explicar la magnitud de mis dudas, cómo a partir de esa tardecita empezaron a acumularse y convertirse en una carga mental más grande de lo que podía soportar. No tenía rumbo, no tenía a nadie en quien pudiera confiar mis dudas, y me sentía bastante solo. Mis amigos, mi familia, siempre estuvieron ahí, siempre lo están, pero mis ideas y sentimientos eran algo muy mío, muy particular, y no sabía cómo expresarlos.



A gritar con Robertito





La profesora de computación estaba buenísima, quizás tenía la edad que tengo yo ahora, o menos aún. Tenía un novio que cazaba o salvaba ballenas, qué se yo. Una vez puse mi música en una de sus clases... algunos se aburrieron, otros se reían de los gritos del cantante, y algunos pocos no dijeron nada y escucharon. Era Led Zeppelin. Ponía Metallica antes de acostarme, y me quedaba dormido escuchándolos. Mi hermana laburaba y estudiaba, asi que estaba poco tiempo en casa. Mi vieja venía a acomodar un poco todos los días. A mi viejo lo veía tan pocas veces como siempre. Montañas de música me llegaban por internet. Empecé a mirar series y películas sin subtítulos. Disfrutaba mucho mi soledad, mi tranquilidad y mis cosas.

Viaje de egresados, sin dudas fue una de las experiencias más interesantes que viví. Me quedaron muchísimos recuerdos de esa semana, todos excelentes, graciosos, lindos, buenos. Podría dedicarles un texto entero en el blog, pero hay uno en particular que opaca a todos los demás, y es el único que vale la pena mencionar. Me había enamorado de nuevo.



PUM PARA ARRIBA





Porsupuesto después, fiel a mi costumbre, dolió muchísimo. El año no terminó en buenos términos con mis emociones, pero haciendo un repaso general, es un año que nunca me voy a olvidar.

julio 24, 2010

1998

Después del agite del año anterior, el 98 hizo su paso relativamente en silencio. Pasaron buenas cosas, pero tampoco FAAAAAA LOCOOOOOOO QUE BARRRRRBARO, qué se yo. Después de algunas idas y venidas, mis viejos se reconciliaron y se mudaron fuera de casa.

La mañana en la que decidieron comunicarnos a mi y a mi hermana que las cosas volvían a ser las de antes, yo me sentí realmente ajeno, a todo. Me quedé mirando por la ventana hacia afuera como si me importara poco y nada, y a esa altura del partido era prácticamente cierto. No recuerdo qué dijo mi hermana, o cómo reaccionó, pero nunca estuvo de acuerdo. Así entonces, mis viejos decidieron buscar su propio lugar en otro barrio, en otro departamento. Así también empezó una etapa en la que mi hermana y yo nos quedamos viviendo casi "solos". Cada uno tenía su propio espacio y fue genial, por primera vez en la vida tenía "mi pieza". Como era costumbre en la loca matemática familiar, pasamos de ser una familia de tres, a dos medias familias. En fin.

Otro año en la secundaria cagándome de risa. Mariana ya no estaba, y al (afortunadamente) no haber encontrado persona en quien ocupar mi mente, encontré una paz que no había tenido desde hacía un tiempo largo.

Me compré el Diablo en un Blockbuster por $10. Pasé del Napster al Audiogalaxy. Compraba juegos grabados... oooh piratería malvada. Cada CD costaba $25. Me llevaba bien con todos. Y ya tenía muy claro que era un bicho raro, cosa que siempre fui pero recién en esa época empecé a notarlo, y hasta a apreciarlo. No escuchaba el rock nacional que escuchaban mis amigos. Nunca había ido a bailar porque nunca me gustó (ni me va a gustar) como actividad. Mundial de Francia '98. Nunca me interesó el fútbol. ¿Notaron que me olvidé de nombrar el Mundial del '94? Yo recién me avivo. Me soba. Cada día más antisocial, no le encontraba atractivo alguno a la sociedad. Leía por gusto, y empezaba a entender las letras en inglés de las canciones que me habían gustado toda la vida. Redescubrí muchas cosas.


Grrrrrr... arf arf





Hablando de rock nacional




Sí, el extraterrestre escuchaba ALGO de rock nacional. Probablemente La Renga fue lo último que incorporé a mi lista de cabotaje, y hablamos de una banda que escuché por primera vez hace más de diez años. En alguna otra ocasión despotricaré contra este género.

julio 23, 2010

1997

A diferencia del año anterior, en 1997 pasaron demasiadas cosas juntas. Lo ubico como uno de mis años más significativos, donde aprendí mucho de algunas situaciones, y no lo suficiente de otras. La pasé tan bien como llegué a pasarla mal, por lo que es un poco complicado describir este período en pocas palabras. Desde los mínimos detalles, hasta los acontecimientos importantes, lo bueno y lo malo, todo en conjunto lo hacen especial para mi.


A VERRRRRRRga


Cumplí quince años. Conocí al tercero de mis amigos de la secundaria, que probablemente tampoco lee el blog como los otros dos. Puto. Viajé a San Martín de los Andes con mis compañeros en un "viaje educativo", lo que fue prácticamente un mini viaje de egresados, sin ser egresados. Estando allá me fui a caminar por la ruta solo y sin avisarle a nadie, me quedó para siempre grabada la imagen de un paisaje increíble, sólo para mi. El lago, la ruta, las montañas, los árboles, el sol, el brillo, el aire, las nubes, los autos cada tanto. En todo el viaje no me saqué mi gorra de los Lakers.

Me había enamorado perdidamente de (otra) Mariana (más), y conservo una imagen muy clara de sus hermosos ojos marrones, a contraluz del sol de la tarde, como si la tuviera frente a mi ahora mismo. Me compré mi B-17 en escala 1:48, enorme, hermoso, todo mío. Le dediqué muchísima atención y cariño, y en casa estuvo siempre a la vista. También me compré muchos, muchos CDs, dos de los Beatles a $14.90 cada uno en Musimundo, pinturas, y un aerógrafo. Juegos para el Sega, juegos para el Super Nintendo. Para esa época ya tenía mi Super Metroid.

Leí Expreso de Medianoche en los recreos del colegio. Mi preceptora me veía tan tranquilo y concentrado en mi libro, que creía que estaba deprimido al verme aislado. Me molestaba el ruido, quería leer en paz y venías a joderme e interrumpirme, estúpida. Era un amor la vieja. Me acusaron de un crimen que no cometí, el agujero en la pared ya estaba hecho cuando llegué. No me acusaron de todos los demás crímenes que sí cometí, JA-JA. Fui a una exposición de aeronáutica con mi viejo, donde compré mi Victorinox a $28. Perdí un hacha. La reemplacé con un martillo de emergencia. Perdí el martillo. Serruché muebles. Serruché un barrote. Quemé una mesa.

Tuve mi primera pc, Mafalda. Me crucé en el ascensor con mi viejo que se iba al laburo y me dijo "mirá que ahí trajeron la computadora, esperá a que estemos todos y la armamos". Cuando llegaron todos, ya la había armado, estaba escuchando música (Alive III de Kiss) y jugando al Hover. Mi nivel de inglés creció muchísimo. No, no era joda que aprendí inglés con los juegos. Duke Nukem 3D, Indiana Jones & the Fate of Atlantis, Day of the Tentacle... mi material de estudio era genial. Quise jugar a The Dig tanto como quería respirar. Fui a mi primer recital, a ver Kiss en River. Fui al último recital de Soda Stereo. Qué bien que la pasé. Ese año fui feliz.


Hola Chica, tengo un Alma de Goma.



Definitivamente fue mi "peor" año en la secundaria, cuando la pasé mejor y fui más rebelde y vago que nunca, me portaba bastante mal, sólo porque era muy divertido. Pero, a partir de la segunda mitad del año, pasaron dos cosas que me cambiaron mucho. No recuerdo exactamente los meses o el orden en el que pasó todo esto, pero sé que pasaron con poco tiempo de diferencia.

Un día llego a casa, y mi vieja me comenta "che, sabés quién murió? Sabrina, te acordás?". Y claro, cómo no me iba a acordar, habiendo estado enamorado de ella durante toda la escuela primaria. Para los demás había sido imposible tomar en serio mis sentimientos cuando era solamente un chico, pero en mi mundo, en mi corazón, ella había sido lo más grande y a pesar del tiempo y la distancia, lo seguía siendo. Ya habiéndome acostumbrado a guardar mis emociones, volví solo al comedor, me senté en una silla, y pensé, pensé mucho. Pasaron las horas y en algún momento de esa noche, lloré mis lágrimas para mi, y para ella.

Nunca fui creyente del cielo y el infierno, o de una vida más allá de lo que conocemos ahora, pero mirando al cielo de noche por la ventana, miraba las estrellas y me hacía bien pensar que ella andaba por ahí, arriba. Hasta le charlé un par de veces, cuando no tenía con quién hablar, cuando dudaba de algo, o cuando la extrañaba. También le canté.


¿Cuál? Essssta...



Buscad la letra.


Ese año mis viejos se separaron por primera vez, una mañana de domingo, horrible. Me despertaron los gritos de una discusión, algo totalmente extraño para mi, mis viejos tenían la costumbre de arreglar sus diferencias fuera de la vista de sus hijos, detalle admirable. No fue sorpresa igualmente ver cómo llegaba todo a un desenlace, tenía quince años, pero no era ni tonto, ni ciego, ni sordo. Sabía que algo andaba mal. Nunca me imaginé que las cosas iban a llegar hasta ese punto. Lloramos todos, me lastimé la mano golpeando una pared, para no golpear a mi viejo. Gritamos. No sentía más que furia y tristeza, por no saber qué hacer, por sentir impotencia ante una situación que me superaba y no sabía cómo enfrentar. Tenía miedo.

Las horas de la mañana fueron pasando, llegaba el mediodía, y las reservas de palabras y reclamos (y lágrimas también) se habían acabado. No me acuerdo qué pasó durante el resto de ese día, pero sé que después mi viejo ya no estuvo en casa, y después de haber visto reducida mi familia a cuatro personas, había una baja más, totalmente innecesaria, errónea, estúpida. Lo más triste de todo aquel drama, es que se había aprendido muy poco.

Gracias (?) a esos dos desastres, el proceso de convertirme en un tipo callado y retraído, se aceleró bastante.

julio 22, 2010

1996

Ahora sí, en este año son pocas las cosas de relevancia. Conocí a dos amigos que todavía hoy siguen siendo una parte importante de mi vida, aunque probablemente ninguno de ellos lea el blog, putos. Natalia ya no estaba, asi que mi corazón permanecía contento y tranquilo, guardadito en su cajita de huesos. Recuerdo algunos de los profesores que tuve, en particular mi profesor de Geografía, el único tipo que fue capaz de lograr interesarme en lo que enseñaba. Mis notas no eran un desastre, pero eran para mi más que suficiente, y recuerdo haber estudiado bastante poco. Siempre me bastó con prestar un poco de atención en clase y practicar/repasar de vez en cuando.

Miraba más televisión, creo. Atorrantes seguía en Canal 26, que en casa al no tener cable podíamos verlo con un poco de estática, como si fuera un canal de aire. Los Simpsons estaban en su mejor época, y era un tema de conversación diario en la escuela. No miraba Friends, no miraba Seinfeld. Me encantaban los capítulos de La Niñera en Canal 11, y X-Files era muy, muy interesante. Tuve mi primer intento de aprender a tocar la guitarra, pero el malcogido (seeeehhhh) que me tocó de profesor no tuvo mejor idea que decirme que mi guitarra no servía, porque estaba un poco desvencijada. Era otra época, y yo ya no era el pibe que se llevaba el mundo por delante... me había calmado bastante y me apichonaba más fácil, asi que el comentario que en edades pasadas hubiera provocado que le partiera la guitarra en la cabeza al viejo, sólo me dejó un poco desilusionado al no tener una guitarra mejor. Ojalá no le hubiera prestado atención. Puto.


"¡¡Se cortaron el pelo!! ¡¡¡NOOO!!!"
... qué gente idiota




Ya tenía mi Super Nintendo, que había canjeado a través de la revista de Top Kids, entregando mi viejo Family Game y mi Sega. Un tiempo después volví a comprarme el Sega, uno de los primeros gastos importantes (para mí) que pude hacer con mi propia plata. Tener un mínimo poder adquisitivo a esa edad era genial. Loco, un Sega... y juegos. Me babeaba pensando en el Super Metroid, salido unos años antes. El Mortal Kombat ya iba por su tercer versión, creo.

Arrastrando una costumbre de la primaria, durante la secundaria nunca fui de quedarme a charlar con mis compañeros y amigos, quienes permanecían un ratito en la puerta del colegio para hacer sociales. Nunca fui muy social. En cambio, prácticamente todos los días me pasaba al menos quince minutos en los "jueguitos" que estaban a dos cuadras del colegio. El tiempo que los demás aprovechaban para intercambiar ideas y filosofías, yo lo pasaba cagando a golpes a Magneto, volviendo contento a casa. La pasaba tan mal... ehem.

Disfrutaba más las películas, disfrutaba y entendía mejor la música, y trabajaba la mente sin parar. Había pasado de alimentar mi cerebro con imaginación, a alimentarlo con pensamiento.


Ay qué monito el nudito bonito

julio 21, 2010

1995

Tengo un cierto desorden de memorias a partir de este año, cosa curiosa teniendo en cuenta el detalle con el que recuerdo cosas más viejas. Ya que me perdí un día de escribir en el blog (19-21, mirá la fecha, despistado lector), lo de hoy va a ser un poco más largo. No estoy muy seguro de algunas fechas, y tengo grandes lagunas. Seguro estoy de que empecé la secundaria a mis trece años, ya había puesto mis ojos (y nada más todavía) sobre Natalia, y empezaba una etapa que me llevó a convertirme en el tipo que soy en este momento. Imagínense que durante mi infancia empezaron a amasar el molde, en mi paso por la escuela primaria lo fueron cocinando, en la secundaria le fueron sacando cachitos con martillo y cincel, y después finalmente quedó armado el mostro mutante que todos conocen y adoran. ¡Hola!


"Atorrantes a torrar"





¡Santa cacucha Batman!





Empecé a entender que me había convertido en un tipo sentimental. Atrás habían quedado mis desopilantes aventuras delictivas de juventud. Solía portarme mejor, y dejé de pelearme con la gente. De hecho, fue en primer año la última vez que me agarré a golpes con alguien, me retiré después de ganar esa última batalla, teniendo un ojo ligeramente hinchado y algún que otro moretón, pero victorioso, el otro pibe quedó peor, me contaron.

En realidad no creo haber sido nunca un tipo violento, pero sí muy fácil de molestar, por decirlo de alguna manera. Después de años de psicóloga y problemas varios, aprendí a controlar mis emociones, a analizar cada situación dos veces por las dudas, antes de tomar una decisión. Es una costumbre que todavía me persigue, y si bien me dotó de un punto de vista muy particular (y útil) para muchas cosas, también me jugó en contra en otras tantas. El hecho de guardar enojos, evitar discusiones, hacer todo lo posible por no molestar a nadie, y así evitar molestias para mi. El haber aprendido desde tan chico a tener un nivel de autocontrol tan alto por necesidad, siempre fue un arma de doble filo.

Ese año mi familia tuvo otro golpe irremediable, cuando después de un tiempo de andar padeciendo, mi última abuela también falleció. Mi vieja ya había perdido a sus dos padres en circunstancias bastante difíciles, y ahora le tocaba a mi viejo atravesar por ese camino amargo. Mi abuelo, su papá, había muerto cuando él todavía era un chico, más chico de lo que yo era en esa época. Lo conocí muy poco, a través de todo lo que mi viejo puede recordar de él con mucho esfuerzo. Todo el resto de su vida hasta ese momento, fue el guardián y protector de su mamá, mi abuela.

Pasaron por mil y un desastres, dificultades, contras, y todo lo que una vida difícil te puede tirar por la cabeza, pero juntos salieron adelante, crecieron mucho, y sé que se querían un montón, que quizás suene un poco obvio, pero no lo es. Pasaron años peleándola juntos, teniéndose solamente el uno al otro, ellos mismos eran su única familia, hasta que llegó mi vieja, y luego mi hermana y yo. No fue nada fácil acoplar las nuevas caras, y haciendo un esfuerzo increíble ella permaneció en casa con nosotros hasta que fue hora de poner límites y separar un poco las aguas. Mi abuela tuvo que mudarse, con todo el dolor del alma para mi viejo, pero era algo necesario.

A veces me pongo a pensar en qué habrá sentido mi abuela al irse a vivir a una pensión, tener que separarse de su hijo, y a su vez lo difícil que debe haber sido para él tener que aceptar que la convivencia en un departamento de dos ambientes, no era algo para cinco personas. No me queda más que imaginar esas sensaciones, porque lo que yo recuerdo es quererla mucho, e ir contento a visitarla a pocas cuadras de mi casa. Recuerdo abrazarla y sentirla cada vez más chiquita, porque yo iba creciendo. La macana es que el tiempo no pasaba sólo para mi, y mientras yo me ponía más alto y fuerte, ella parecía más frágil y débil, cansada, y sola. Fui testigo de lo que provoca tener muchos años encima, y llegué a conocer y entender un poco la impotencia de saber que la vida se apaga de a poco. Es natural, es triste, y cuesta mucho.

Llegó otra mañana como la de unos años atrás, misma escena, distinta reacción. Silvia de nuevo sentada en una silla, despertándome despacito, la noticia, y un silencio. Entendía perfectamente qué había pasado, estaba sereno al saber que mi abuela ya no estaba mal. Más tarde llegaron las lágrimas, los abrazos de consuelo y el pensar "¿y ahora?". Ahora me doy cuenta, al hacer memoria de esto y de todas las cosas que fui escribiendo estos días, que mi mente ya funcionaba de otra manera, estaba más grande. No sé en qué punto pasé de ser el chico despreocupado de todo, feliz con sus autitos y demás juguetes, a ser un pibe en proceso de convertirse en adulto, que es más o menos lo que soy todavía.

Eso marcó la última movida sin vuelta atrás que me tocó vivir de cerca, de golpe éramos solamente una familia de cuatro, nada más. A pesar de todo, yo tenía trece años todavía, la vida seguía adelante sin mirar demasiado atrás, una actitud bastante sana para algunas cosas. La secundaria recién empezaba y no la iba a pasar tan mal.

julio 19, 2010

1994

Play primero





Leer después.




Sobre la hora, casi no llego a tiempo para el año de hoy (qué frase rara). No recuerdo mucho más que mi viaje de egresados, de donde tengo los recuerdos más vívidos de todo lo que fue la escuela primaria, mi vida de chico con mis amigos de siempre, terminar una etapa sin tener la más mínima idea de qué me esperaba más adelante. El '93 fue un buen año, pero el '94 fue todavía mejor, el último de lo mejor. Viajando de noche en el micro, con ella durmiendo sentada a mi lado, alternando la vista entre las pocas luces visibles a través de la ventanilla, y sus piernas estiradas sobre el borde de la escalera que iba para abajo. Tenía una cicatriz en el tobillo que nunca había visto. Escuchando mi walkman, de un lado del cassette tenía Nevermind, del otro Voodoo Lounge. Me sentía tan bien, tan adulto, pensativo, contento, espectante, fue una semana hermosa.

Gracias a ese tiempo en Carlos Paz, hoy puedo asociar lugares y memorias con su cara, dicen que es la manera más fácil de recordar a una persona, ubicándola en lugar y tiempo. Los mejores recuerdos de ella nacieron allá. Hay muchísimas cosas para contar del viaje, los lugares que vi, las cosas que hice, las cosas que me pasaron y las que no me pasaron, lo que conocí, los errores que cometí. Fueron días agitados, días de hacer lo que más quería, disfrutar cada segundo, cada detalle. Pocas son las cosas que recuerdo tan bien. Ella hizo mi semana hermosa.




Terminó el año, y no la vi más.


julio 18, 2010

1993

Miré Jurassic Park siete veces, en un par de días (años después me compré el soundtrack, todavía lo tengo). Sexto grado, once años, gané un torneo intercolegial de ajedrez, tenía un excelente acento francés y empezaba a aprender inglés por mi cuenta, seguía enamorado de la misma hermosa chica, y tuve mi primer Sega. Top Kids era mi programa de televisión preferido, y me compraba siempre la revista. No sé dónde fueron a parar todos los muñequitos de Mortal Kombat. Empezaron mis primeras vacaciones a Córdoba, y me la pasaba escuchando estas dos bandas.




=)





=D






Me gusta tanto, pero TANTO la música con la que crecí, con la que empecé a tener recuerdos y experiencias... es bastante difícil comprimir todo en un par de canciones por año, pero todas las que elegí mostrar en el blog significaron algo importante para mí, por alguna razón, en algún momento. Sonidos asociados a imágenes, aromas, sentimientos buenos y no tan buenos. Era mi mejor época, sintiéndome más grande, más inteligente, más observador que nunca. Las preocupaciones se olvidaban fácil y rápido, pero ya era consciente de que el mundo no es siempre amable.

Después de haber pasado un momento muy amargo y triste el año pasado, en casa las cosas seguían adelante, pero era palpable la sensación de que las cosas ya no eran iguales. A pesar de los varios altibajos que hubo en la familia con el pasar de los años, a pesar de todos los golpes, las dificultades, los errores y sarasas varias, siempre fuimos muy unidos, siempre nos quisimos muchísimo, y no nos dejamos caer. Así era cada día que me despertaba para ir a la escuela, y así son los días ahora.