Llegué a un punto en el que esto dejó de ser un ejercicio de memoria, recuerditos sueltos y simpáticos de épocas que pasaron de largo hace rato, como cuando regalaron mi cuna o la primera vez que me enamoré de verdad, teniendo siete años. Todo lo que pasó a partir de este año y hasta el día de hoy, forman parte de mi presente, un etapa que para mi todavía sigue estando vigente. Ya es un esfuerzo escribir.
El año anterior había sido bastante intenso con respecto a lo social, y así también empezó el siguiente. Hice varios amigos, y conocí gente increíble. Viajé por primera vez sin mi familia a Córdoba, con dos amigas. Fueron días en los que me sentí libre, distinto, mejor persona. La pasé generalmente muy bien, es cierto, pero de a ratos podía sentir cómo todavía se arrastraba por dentro un poco de esa soledad que me había acompañado durante tanto tiempo. Más de una vez durante mi paso por aquel lugar desconocido, sentí la necesidad de no estar ahí. Un tiempo después descubrí por qué.
*pip*
Todavía seguía escribiendo en aquel archivo de texto que arrancó cinco años antes, aunque cada vez necesitaba menos confiarle mis cosas a una pantalla, me había acostumbrado a confiar en los demás. Es una confianza que de tanto en tanto flaquea, y es la razón por la que desaparezco en intervalos de encierro, tan necesarios como la hibernación para un osito. La sociedad nunca fue mi ambiente ideal (ni lo es, ni lo va a ser), pero a pesar de eso, afortunadamente es algo que llegó un día para quedarse. Ayudó a balancear un poco las cosas.
Cerca de fin de año llegó un revés que vi venir de lejos, desde hacía tiempo. Todavía tenía residuos de la puta costumbre de embotellar sentimientos e ideas, intentando mantener una paz muy frágil. Otra vez enamorado, callado, lastimado. Se parecía muchísimo a la última vez que había sentido algo así, cuando me quedé cruzado de brazos, esperando... asi que opté por hacer todo lo contrario: estallé en palabras, a ciegas.
Tal cual
El abrir mi corazón de esa manera fue una decisión muy difícil que me cambió la vida, lleno de una mezcla de amor furia y dolor, cosas que necesitaba dejar atrás a toda costa. Me había preparado con todas mis fuerzas para resistir un futuro sin ella, cosa que realmente no podía imaginarme, era casi imposible. Fue mucha mi sorpresa al despertarme el día siguiente, distinto, aliviado. Algo enorme había cambiado, y lo que había esperado en mi mente como el peor sufrimiento, no lo fue para nada, y no entendía por qué.
Ese día se habían terminado años y años de repetir el mismo error de siempre. Había pasado casi toda una vida acostumbrándome al autocontrol, una eternidad de intentar resistir y aguantar todos y cada uno de los problemas que me encontraron en el camino. Había sido una victoria sobre el silencio, a un precio muy alto. También había una cosa más, diferente. Confié en mis amigos y me apoyé en ellos.
En diciembre conseguí mi primer laburo fijo, y me sentía libre, valiente, mejor, capaz y fuerte. Aceleré como nunca sintiendo que me podía llevar todo por delante. Copado.
En diciembre conseguí mi primer laburo fijo, y me sentía libre, valiente, mejor, capaz y fuerte. Aceleré como nunca sintiendo que me podía llevar todo por delante. Copado.
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