A veces me pongo a pensar en eso con más atención. Todos me dicen que pienso demasiado, la verdad no lo puedo evitar, pero cada tanto me es útil, me ayuda a entender muchas cosas que son inexplicables... no me da una respuesta, sino no serían inexplicables, pero tampoco una respuesta es lo que busco. Algunas cosas simplemente son, y está bien así.
En estos días volví a cuestionarme qué es la amistad, lo extraña que es y lo increíblemente rica que puede ser, importante. Tengo un amigo que conozco desde mis 6 años, hicimos toda la primaria juntos, compartimos poco y nada durante la época de la secundaria, y hoy con suerte hablamos una vez por año, y aún así lo considero un hermano más. Mis tres amigos de siempre, los únicos con los que me junto más o menos seguido, tres tipos que con el pasar del tiempo veo cada vez menos, pero quiero cada vez más. Un gran amigo lejos en Mar del Plata, que lee sin falta cada pelotudez que escribo acá (oaaaaaa), al que nunca pude conocer en persona y me conoce más que nadie, que a pesar de la distancia nunca me faltó y jamás dudó en darme una mano, un brazo entero y el resto también. Una amiga con la que pasé tantos buenos momentos que no los podría contar de ninguna manera, una que después de lastimarla tremendamente sin desearlo, no dejó de tener los brazos abiertos para darme un abrazo, y no dejó de quererme. Otra amiga que me acompañó y me cuidó tantas veces, me aconsejó y me hizo reir y llorar también, tan parecida a mi, la que con el paso del tiempo y la llegada de una vida distinta tuvo menos tiempo para hablarme, pero nunca menos ganas. Y mi última gran amistad, a la que hace unos días también le fallé sin quererlo, algo que me cuesta concebir y es la razón por la que no soy el mismo tipo de siempre, hoy. No sé mañana. La que esta madrugada me hace pensar y pensar en qué es la amistad, qué valor tiene.
Creo que a veces nos olvidamos, aunque sea por momentos, lo importante y esencial que es encontrar un verdadero amigo. La idea que más me atropella el cerebro estos días, es la de lo "difícil" que es a veces: un enojo, celos, frustración por muchas razones (no entendemos al otro, quisiéramos ayudar y no sabemos cómo, o sabemos que no podemos, etc.), y muchas otras cosas más que forman parte de (bleh, no me gustan las frases hechas, pero bueno) la vida misma, que es complicada en sí misma. Mi miedo hoy tiene que ver con esa aparente dificultad, y no saber si es posible superar algunos problemas... y ahora me digo, qué boludo.
En todas las amistades de las que me toca ser parte, hay dos cosas simples en común: las dificultades, y el cariño, y tienen todo que ver entre sí. Si algo a esta altura debería haber aprendido (y si no lo hice completamente todavía, al menos un poco lo hice) es que por más complicados, molestos y desesperantes sean los problemas que surgen entre amigos (que además por ser con un amigo son especialmente dolorosos), existe el cariño y el amor suficientes como para tirar esos problemas pelotudos a un lado, abrir un poco los ojos, y darnos cuenta de lo fácil que es querer a un amigo. Algunos problemas serán (y son) más difíciles de superar que otros, pero al fin y al cabo todo se reduce a cuánto queremos a ese amigo, que es con todo el corazón.
Generalmente escribo sobre las cosas que me pasan por la mente, ya sea un delirio de los míos, una sensación linda (o no, a veces), una canción, una reflexión, no sé, cosas... pero siempre escribo para mis amigos, los que sé que se interesan por mi y me leen acá, porque me quieren y yo sé que les gusta conocerme un poco más. Este coso de ahora, está especialmente escrito para mis amigos, y para una en especial, a la que hoy quiero pedirle perdón y no sé cómo. Esta sensación de estar en conflicto con un amigo, es la que me impulsa hoy a escribir y pensar, y me ayuda a darme cuenta de algunas cosas que a veces doy por hechas... y son en realidad mucho más importantes de lo que parecen.
Con todos mis amigos tengo algún obstáculo en el camino a una amistad perfecta (si existe), algunos más jodidos que otros, pero ninguno fue o es más grande que la amistad misma. Sonará medio idealista creer que todo es posible de superar cuando la amistad es real, pero es lo que creo 100%, porque el tiempo me fue demostrando que es así. Y sigo creyendo también que un verdadero amigo no se encuentra levantando una piedra, son personas y relaciones que seguramente se dan muy pocas veces en la vida.
Cuando esté viejo y se me esté secando el cerebro, sé quiénes van a estar conmigo, y no me va a importar si al resto del mundo no se le mueve un pelo. Mi vida son mis amigos, y sé que son las personas a las que les puedo confiar mi corazón.
Y el sentimentalista en mí no puede evitar cerrar con un: puto el que lee.