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octubre 20, 2011

Espacios

Mi caso es uno de tantos, imagino, el de una persona bastante acostumbrada a estar frente a una pantalla, a realizar muchas actividades a través de ella. Las palabras ya no se escriben en un papel, sino en un teclado, cómodo, donde cada letra siempre sale igual, prolija. El contacto con la gente, los mails, Facebook, el chat... son todas cosas que forman parte de mi vida diaria, y desde hace muchos años ya. He ganado amigos, he conocido gente increíble, forjé lazos que para mucha gente son difíciles de comprender. Puedo decir que la vida cerca de la pc (e internet, claro) me ha dado muchas satisfacciones, muchas historias que contar, recuerdos, viajes incluso, a conocer gente que nunca había visto antes en persona. Pero también me ha quitado muchas otras cosas, principalmente creo, un panorama distinto, una vida que hoy por hoy no recuerdo bien, esa vida que tenía antes de tener una computadora.

Fácil, habré tenido unos 15 años en esa época. ¿Qué hacía entonces? Nada, iba al colegio todos los días, tratando de zafar de tercer año de la secundaria. De mañana dormía, al mediodía me iba con mi guardapolvo a estudiar (JA-JA), y antes de volver a casa pasaba por los fichines que estaban a dos cuadras del Comercial 19. Cenaba, supongo que miraba algo de tele, y me iba a dormir... eso era todo. Nunca salí los fines de semana a bailar, porque siempre me aburría cuando lo intentaba, y jamás le encontré interés o gracia. Escuchaba mucha música, leía, y no sé qué más. Disfrutaba de todo eso, era suficiente, estaba bien así. ¿Y ahora?

Ahora todas las mañanas reviso los mails, Facebook, un foro, el pronóstico del clima, mi galería de fotos que jamás se actualiza, algunos webcomics, alguna que otra serie online por semana. Después al laburo un par de horas, vuelvo a casa... y qué sigue? De nuevo los mails, Facebook, el clima, las series. Me embola. Hace relativamente poco tiempo, había llegado a la conclusión de que mi vida no era todo lo que yo quería que fuera, más concretamente, me di cuenta de que necesitaba una vida nueva, pero "¿qué carajo será esa vida nueva?" me pregunté. Todavía no lo sé, pero tengo la sensación de que empieza por cambiar la rutina, buscar una vida distinta a la que conozco, que puede no ser mejor, pero sí es una bocanada de aire fresco.

La rutina de la pantalla se vuelve algo insano después de cierto tiempo, y yo siento que lo mío son años de acostumbramiento a algo que en detinitiva, está vacío. Cansancio de sentirme esclavo de un pedazo de tecnología, eso tengo. Veo gente obsesionada con su celular, o con su ropa, o su laburo, y no puedo entender por qué. Ahora me observo mentalmente a mi mismo, sentado en esta silla, pulsando estas teclas que tienen 15 años de uso, y me doy cuenta de que formo parte de esa corriente de gente que no puede despegarse de lo que tienen enfrente. Me falta perspectiva, me falta imaginación, me falta libertad.

Cada persona se va acostumbrando al espacio que elige para pasar sus días, pero después de años y años de lo mismo, por más feliz o cómodo que se esté, no nos damos cuenta de que dejamos pasar de largo muchísimas otras cosas, quizás más importantes que las que nos muestra la rutina que elegimos. El problema es, cómo deshacerse de esa dependencia, cómo cambiar de carril en el medio de la ruta, cuando ya ni podemos ver a dónde vamos. Quizás la solución esté en tener un poco de confianza en que uno es una persona fuerte, con cierta entereza, capaz de cerrar un rato los ojos y cambiar de camino a ciegas, esperando que esté todo bien.

mayo 25, 2011

Musiquero #12

Estuvo re bien en Patch Adams (?)



Demasiado personal como para pegarla en Facebook.

Qué cosa rara son los gustos musicales, lo popular, lo común, lo especial. Al 90% de mis amigos podría decirles "che, escuchate este tema que está bárbaro", y recibir una mirada de "nah, ¿Robbie Williams? ni en pedo". Así como puedo decir que de chiquito escuchaba Erasure, y todavía lo sigo escuchando, hay quienes no lo comprenden.

Hay algo que va más allá de la estética de la banda, del estilo de vida de un cantante, que puedo o no compartir... de hecho, me chupa un huevo; generalmente sólo me interesa la música. Y en este caso, es un tema hermoso, brillante. Cómo se construye de a poco, los coros del final, la fuerza que va ganando la voz y toda la canción en general (lástima la calidad de sonido de YouTube, es un desperdicio). Es una canción que puedo escuchar todo el día, una y otra vez, sin llegar a cansarme. Y la letra, es difícil (y probablemente inútil) ponerme a analizarla, porque para cada uno puede tener un significado diferente. Podría tratar de explicar qué la identifica conmigo, pero es algo que hoy por hoy, sólo yo podría entender.

Por ahora, es sólo una linda canción, de un tipo que probablemente no sea tomado muy en serio a nivel artístico, puede que sea música fabricada (o no), hasta podría llamarse "comercial" por alguien corto de oído. Yo elijo darle un sentido mucho más grande, sentarme tranquilo a esta hora de la mañana, y disfrutar el sentimiento fuerte y personal que me transmite la melodía. Frenar cada dos o tres frases a escuchar con atención, sintiendo que algo entiendo de lo que dicen no sólo las palabras, sino también la fuerza de la voz.



Always and forever, is forever young
Your shadow on the pavement, the dark side of the sun
Gotta dream the dream all over and sleep here tight
You don't wanna sing the blues in black and white
And it's hope that springs eternal for everyone
If it ain't broke then break it
Oh the damage done

Try and love somebody
Just wanna love somebody right now
There's just no pleasing me
Try and love somebody
Just wanna love somebody right now
Lady lay your love on me

Violet in the rainbow just melts away
There's not enough minutes in an hour or hours in the day
A song played in a circle that never skips a beat
A stranger in a country that I have yet to meet
And let's hope that spring's eternal for everyone
Your lifetime in a second
All the damage done

Trying to love somebody
Just wanna love somebody right now
Guess there's just no pleasing me
I wanna love somebody
Just wanna love somebody right now
Lady lay your love on me

It'll come in your sweet time Lord
I've just got to let you in
The blind leading the blind Lord
Getting underneath your skin
I can feel you in the silence
Saying let forever be
Love and only love will set you free

I wanna love somebody
Wanna love somebody right now
There's just no pleasing me
I wanna love somebody
Just wanna love somebody right now
Lady lay your love on me

It'll come in your sweet time Lord
I've just got to let you in
The blind leading the blind Lord
Getting underneath your skin
I can feel you in the silence
Saying let forever be
Love and only love will set you free




Y coso, ya voy a tener algo más interesante para escribir.

marzo 04, 2011

Oiaaaa, se me escapó un perro. (?)

Hoy nos adentramos en un tema profundo, oscuro, y a veces también (por qué no) maloliente... las ganas de ir al baño cuando hay visitas.

Seguramente a todos les habrá pasado en algún momento, ya sea en la propia casa o en la de algún amigo, que cuando la naturaleza nos llama, no queda otra que (de ser posible, silenciosamente) ir al baño. Pero qué cagada cuando el baño resulta estar cerca del living, donde están todos alegremente charlando, escuchando música, mirando tele, etc. La presión de saber que mientras uno procede a relajar ciertos músculos, mejor que no se te escape uno.

Bien ruidoso.

Con olor a podrido.

Pobre de aquel que entre después, quizás inspirado porque uno mismo tuvo ganas de ir. También parece que cuando alguien se mete al baño, el mundo de repente hace silencio, y hasta el más tímido pedito puede salir tocando trompeta. A veces uno trata de que salga despacito, haciendo gala de un excelente control muscular, porque si no se relaja lo suficiente no sale, y si se relaja más de la cuenta, el desastre se escucha más de lo esperado (ay, qué susto).

Aunque lo más probable es que nadie le preste atención a lo que pasa detrás de esa puerta cerrada, quizás conscientes de que lo mejor es no escuchar nada, bloquear mentalmente cualquier sonido extraño en el ambiente.

enero 21, 2011

El arte en todas sus formas

Seguido me pasa que escuchando una canción, de alguna manera (a veces) me llega el sentimiento de quien la compuso, o el cómo. Quizás porque la palabra está más llena de sensación que una imagen, pero también existe el dicho de que imagen vale por mil palabras. Muy pocas veces me encuentro mirando algo que me transmite una sensación más allá de lo "bonito" que se ve, o de lo bien hecho que está.


Gustave Doré - Les Saltimbanques (1874)


Y acá más grande.

En el mundo de lo visual, estoy más acostumbrado a ver fotos. Si bien lo que uno ve es la mirada misma del fotógrafo, no deja de ser una imagen "real", no producto de la imaginación o de una creatividad personal. Me refiero a que esta pintura en particular, es algo que nació a partir de un espacio en blanco, vacío, donde un tipo tuvo una idea, una imagen inexistente aún, y logró transmitirla fuera de si, para que la vieran todos los demás.

Hay miles de canciones y textos que transmiten fácilmente un sentimiento, un pensamiento, un corazón... en mi vida vi pocas imágenes capaces hacer eso mismo. Un retrato no me dice nada, no me fascina la sonrisa de la Mona Lisa, y un paisaje es sólo un lugar bonito para pasear. Creo que esta pintura trabaja más en favor del sentimiento, que de la belleza, es genial. Es cuestión de prestar un poco de atención a los detalles, y tratar de entender qué pasa, después cada uno sacará sus propias conclusiones. A mi me tomó por sorpresa, y eso me encanta.

Supongo que lo que más me impactó, fue descubrir que después de años y años de crear imágenes sencillas, bonitas, simples y con un sentido obvio, lo que más me gustaría es poder crear (algún día) algo capaz de transmitir mi pensamiento, mi corazón. Contar una historia sin recurrir a la palabra.

enero 06, 2011

Musiquero #11

Vamos a darle la bienvenida al año con un tema que vale por dos... o tres, o cuatro. Destápense los oídos después del cueterío (sí, porque se tiraron muchos cuetessss en las fiestas) y pónganse la pava para unos mates, porque la canción dura un ratito.
   
   
Días de calor, todavía en la primera semana del 2011, poca gente en la calle, amigos y conocidos que andan de vacaciones, los que se van y los que ya se fueron, mucho tiempo libre, algún que otro proyecto todavía en pañales, etc. Es una época rara en la que cuesta pensar concretamente en qué nos pueden llegar a deparar los doce meses que siguen. No es más que un lapso de tiempo relativo, imaginario, si vamos al caso no sirve de mucho, pero está y se siente.

Uno se pone metas, planea, y piensa. Hace comparaciones y balances con respecto al año anterior, esperando que todo salga mejor. En mi caso particular, está la sensación de empezar casi de cero, sin una mochila llena de toneladas de cuentas pendientes, más tranquilo. Confío en que se vienen grandes cosas, algo que no fue tan tangible otras veces en el pasado.

Siempre fui un tipo que estuvo casi siempre nadando río arriba, tratanto de evitar el camino que todos los demás me marcan, no porque no sea bueno, sino por contrera. Creo que después de tanto tiempo, por fin estoy viendo crecer los frutos de esa actitud (poco recomendable).

Es una pena no estar muy inspirado literariamente (?), a veces siento que lo abandono un poco al blog. Me gusta muchísimo escribir, pero como con todo lo que es creativo, sin inspiración o ideas, es difícil concretar algo. Por eso sigo recurriendo a la música, que en gran parte se asocia con lo que escribo. Creo que en general tengo abandonado mi lado creativo, lo siento bastante dormido y creo que este año es perfecto para hacerlo florecer de nuevo.

Y ahora, dejando de divagar porque no sé cómo carajo cerrar el texto de hoy, y mientras le queda un minuto al tema para terminar, me despido. Tau. Prrr.

P.D.: Después de releer lo que puse, me doy cuenta de que quería llegar a algo, pero me fui por las ramas. Dicen que me distraigo fácil.

diciembre 31, 2010

Che

¿Qué mejor ocasión para darle un cierre a este año que haciendo el resumen del mismo, seguido de un cálido saludo de año nuevo, no? No. Todos saludan, y yo llevo la contra. :$

En el fondo tengo ganas de saludar por las fiestas, pero... es algo que ya hice privadamente con mis amigos y familia, la verdad no tengo ganas de desearle buenaventura a todo el mundo sólo porque si. El optimismo de temporada me choca un poco, qué se yo.


¡Sí! Subámonos todos a la alegría super falsa que de corazón no le deseamos a todo el mundo.

:D


Nah. En fin, los que quiero mucho, ya lo saben. Los quiero mucho... aaaww, ahora A COMER, A TOMAR, Y A HACERSE MIERDA PORQUE ESTÁ BUENOOOO SEEEEEEEHHH. (?)

septiembre 12, 2010

Fin de semana de locura (?)

Sábado a la noche, en casa. Ventana abierta y cortina cerrada (nunca falta el amigo murciélago que quiere colarse). Segundo cigarrillo, cuarto café, ya se viene el quinto. Frente a la pc, mirando de a ratos para afuera. Escuchando esta música.

En un espacio donde se vive de las palabras, me encantan los momentos en los que menos necesito usarlas.


Fucking hell (?)






Y son noches como esta en las que me siento tan cómodo en mi compañía. Tranquilo, y muy feliz.

agosto 08, 2010

Feliz Día del Gurú

Mientras este niño se regala a sí mismo una cerveza, aprovecho para saludarme en este día tan lindo. Parte de la esencia que tuve cuando era chico siempre se quedó conmigo, desde que empecé a darme cuenta de que dejaba de ser un nene, capaz empezando la secundaria. Hice siempre un esfuerzo por no olvidar cómo era mi corazón, lo que quería, lo que disfrutaba. Es inevitable crecer, pero guardo conmigo mil cosas de esa época, una mínima prueba está en lo que escribí durante casi un mes y hasta hace unos días. Nunca quise abandonar del todo a mi niñez.

Está bueno que cinco días a la semana, por dos o tres horas vuelvo a ser un nene de nueve años, jugando con chiches muy copados (varios hechos mierda, como debe ser), mirando dibujitos en la tele, y ejercitando un poco la imaginación. Todo eso mientras cuido a otro enano de nueve años, muy parecido a mi en tantas cosas, que se divierte con lo más sencillo, tiene muy pocas preocupaciones, y te pregunta todo.

Es el cable a tierra más sano. Sin darse cuenta, él comparte conmigo un sentido de libertad que ya siendo adulto cuesta reconocer y encontrar. La simpleza de su vida diaria, lo lindo de asombrarse con cualquier cosa, ir por la vida sin pensar las cosas dos veces.

Me dijeron por ahí que yo sería un buen padre, pero yo no estoy tan seguro, creo que sería un buen amigo, eso está mejor. El mejor regalo me lo viene dando él desde que empecé a ser su niñero, y es justamente eso, su amistad. Yo encantado, cómo no.

Feliz día.

agosto 05, 2010

2009

Creo que me falta la perspectiva suficiente como para analizarlo bien, es tan reciente... ni que hubiera sido el año pasado. (?)

Había pasado muchos meses de bajón y desgano, y el día que conseguí el laburo del reparto con el viejo, me sentí útil, mejor, y creí que un trabajo tan simple como ese era suficiente para mi. Y así fue durante los primeros dos o tres meses, cuando no me sentía valer demasiado. Ya levantaba bidones de 25Kg uno en cada mano, tenía una fuerza bárbara. Corría cuadras enteras sin cansarme. Me levantaba temprano todos los días, tomaba aire fresco todas las mañanas, y a veces me sentaba en una plaza con la cara levantada hacia el sol, mientras mi jefe pasaba a cobrar por el restaurant enfrente. Pavadas quizás, pero me sentía bien, y tenía mucho tiempo para pensar y soñar despierto. De a poco iba recuperando mis ganas de ser y hacer algo más.

Si algo tengo que destacar del año pasado, es que le puse mucha pila. También empecé a darle como loco a la guitarrita de la playstation.




Pila y guitarrita






Otra cosa genial de este año en particular. Aunque la canción hable de una maldita perra sin corazón, tuve la suerte de pasar el año sin conocer ninguna. Alegría, loco, alegría.


Rebobinando. Terminé por cansarme del reparto, llegó el día en el que sentí que estaba para algo mejor, algo más grande. Siempre me gustó llevarle la contra a la gente, por el sólo hecho de que me gusta hacer las cosas a mi manera, y si todos me dicen que algo es así, para mi es asá. Estaba podrido de escuchar "pero vos estás para algo mejor...", y por más que fuera cierto, yo mismo necesitaba encontrarle la vuelta al asunto. Hice mi mejor esfuerzo por no dejar en banda al viejo de un día para el otro, y llegado mi límite, renuncié. A veces extraño ese laburo, por las discusiones que podía tener con él, las largas charlas, los puntos de vista tan distintos, lo tan pero tan bien que podíamos llevarnos, y lo mal que estábamos cuando alguno de los dos se levantaba con los cables cruzados. Fue una linda experiencia, pero aposté a crecer.

Me embarqué en un sueño que no salió a flote como yo esperaba, llegué a desilusionarme mucho de a ratos, pero empecé a caminar por el rumbo que siempre quise tomar, el del arte, la imagen y la música. Todavía hoy trato de mantener ese paso firme, lleno de paciencia y ganas, y espero que llegue el día en que salga todo bien. Tiene que llegar. De dónde saqué tanto optimismo, no tengo la más puta idea. Puede que sea el hartazgo de no llegar a ser mi mejor versión aún, después de tantos intentos fallidos.



Manon: Dícese de mano grande (?)






No tomé clases de guitarra durante el año, pero me sequé el cerebro buscando tablaturas y canciones, aprendiendo todo lo posible por mi cuenta, que es como más me gusta aprender. Mi hermana se fue a vivir sola. Mis viejos se habían reconciliado después de todo aquel inmenso drama donde ambos estuvieron más perdidos y tristes que nunca. Yo pasé muchos meses viviendo prácticamente solo, estuvo bueno, y ahora la idea de rajarme no me la saca nadie. Vinieron de Córdoba a visitarme, y fue genial. Aprendí lo básico en edición de sonido, y hasta pude poner mi nombre en algún trabajo artístico.

De nuevo, es difícil analizar en perspectiva algo que pasó hace tan poco tiempo, no sé todavía si llegué a aprender mucho o poco como ser humano, o si hoy entiendo mejor algunas cosas que pasaron, ni sé qué es lo que podría haber hecho distinto o mejor. Yo creo que el 2009 es más un complemento para todo lo que vino después, que no es ni más ni menos que lo que le cuento a algún amigo cuando le digo que "el otro día" hice tal cosa.

Estoy seguro de que queda mucho por delante, o al menos eso espero, pero no me queda más que pensar que después de haber pasado casi un mes entero escribiendo acá todos los días (salvo uno que se me chispoteó), la historia que empecé a contar se va terminando, al menos en esta seguidilla de memorias. Tenía 27, y el otro día cumplí 28.

agosto 04, 2010

2008

Pasé prácticamente un año entero con las neuronas congeladas. Aparentemente agosto y septiembre de cada año traen consigo cambios importantes en mi vida, para bien o para mal. Ya totalmente podrido del encierro y el bajón, no tuve mejor idea que gastar mis ahorros en una guitarra, mi guitarra... y bueno, terminó siendo la mejor idea que tuve en muchos años. A decir verdad, no fue una simple idea, sino más bien un impulso. Es extraño cómo a lo largo de mi vida las cosas me terminaron saliendo bien cuando decidí darle bola a mis ganas, haciendo a un lado las preguntas y las dudas.

Muchos años atrás había intentado aprender a tocar con la guitarra desvencijada de mi abuela, pero aquel profesor puto de guitarra me tiró mis ilusiones al tacho. Si supiera la cantidad de veces que lo puteé y me acordé de él. Puto. Putooo. MIRA CÓMO APRENDÍ A TOCAR LA RECONNNNcalma, calma. A fines de agosto, ya con mi guitarra en mano, empecé a tomar clases en un centro cultural, y una vieja escuela después del horario de clases. Después de pasar años sintiendo que mi vida es muy musical (cosa que si estuvieron prestando atención es así), por fin empezaba a formar parte de esa música, la que me acompaña siempre.



Aprendí esto





Y esto





Una vez me dijeron "¿no tenés algo más alegre para poner?", ja. Supongo que es fácil asociar estas melodías con algo triste, pero para mi no es así, no me transmiten ninguna tristeza. Yo siento esta música y estas canciones como sentimiento puro, como algo hermoso, y el día que fui capaz de reproducir esta misma música con mi propia guitarra, fui muy pero muy feliz. Todos interpretamos lo que oímos y vemos a nuestra manera, con nuestras experiencias y un punto de vista siempre particular. Con la música es muy difícil ser objetivo, yo no puedo. La cumbia y el reggaeton (?) me dan por las pelotas. Así también me gusta el rock nacional, pero lo encuentro muy limitado. Pero de nuevo, ese es mi punto de vista, y hay quien se apasiona con cosas que yo no escucho.

La música siempre fue y será una pasión para mi, y así llegué a subirme dos veces a un escenario ese mismo año. Es genial. Fue muy pero muy loco haber empezado un año de la peor manera, con el peor de los bajones, y terminarlo por las nubes. Hasta había conseguido un trabajo nuevo, con un viejo tan divino como rompebolas, del que espero haber aprendido muchísimo. Fue él quien me preguntó "¿no podés vivir sin música?" al verme todos los días con el mp3 colgando del cuello. Y no viejo, no puedo.


"Ponés canciones tristes para sentirte mejor"

agosto 03, 2010

2007

A ver... laburé sin descanso por tres meses seguidos, y conocí gente genial. Me compré un celular. Festejé mi cumpleaños y terminé despertándome en la terminal del 65 en Constitución. Conocí una veterana. Alguien me celaba un poco, qué lindo. Salí a pasear por Costanera Sur un día. Me pasaba los días con la cámara encima. Me asaltaron. Conocí a Rita, que me esperaba todos los días en la parada del colectivo antes de volver a casa. Me copé mirando animé. Le saqué una foto a un rayo. Me sentía importante. De esta época son la mayoría de las fotos en las que aparezco, cosa rara. Renuncié y fue un día glorioso, aunque muchas veces extrañé Saavedra después. Al día siguiente empecé a laburar en un callcenter. Conocí más gente grosa. Más fotos. Volví a Córdoba en junio a festejar un cumpleaños. Salí del laburo una tardecita de julio y me cagué de frío con la nieve. Me tejieron mi bufanda. Hasta me dieron una posición mejor en el laburo. Y mi vieja estaba mejor. Todo perfecto, todo bien.


Ea ea pe pe





Eran montones y montones de lindas cosas las que me estaban pasando. Tenía laburo, tenía ganas de hacer mil cosas, tenía a todos mis amigos contentos, y mi familia estaba bien. Mi vieja había encontrado un trabajo en el que ocupar su mente. Mi hermana como siempre. Mi viejo hablaba más conmigo. ¿Qué más podía pedir? No tengo una fecha exacta porque fue algo gradual, pero en menos de una semana empecé a relajar la mente, a bajar un cambio. Mientras más alto estás más fuerte es la caída, y a mi me terminó mandando varios kilómetros bajo tierra.

Desde que mi viejo se había ido de casa más de un año atrás, había elegido ignorar toda la angustia y toda la pena que me había causado. No me había dado cuenta de que pasé todo ese tiempo guardando un mar de emociones jodidas adentro, y cuando empecé a bajar la guardia, se me vino todo encima de golpe. Renuncié a un buen laburo, porque ni siquiera podía escribir bien en la computadora, me temblaban las manos y me ponía nervioso con cualquier cosa. Ya no quería ver a nadie, no quería hacer nada, y un mediodía fue tal el ataque de llanto que tuve, que hasta noté que estaba gritando. Ya no podía o no quería contener más nada.

En septiembre renuncié. Volví a Córdoba tratando de buscar un alivio, pero no fue suficiente, la pasé mal. La barba crecida, el pelo largo. No sabía qué hacer con mi vida. Estaba cansado de todo, agotado, apagado. Ya no salía de casa. Había pasado de aquellos doscientos a cero en un par de días.


Ea ea... eh...





Al menos empecé a estudiar piano por mi cuenta.

agosto 02, 2010

2006, Parte 2





Hay una razón por la que el 2006 se divide en dos. La primera mitad estuvo bastante buena, había aprendido algunas cosas y tenía en el bolsillo montones de lindos momentos. La segunda cambió mucho de eso. Una madrugada de agosto llega mi viejo del laburo, lo escucho discutir con mi vieja por la hora, y ya no sé bien qué pasó después. Sé que él se quedó cenando solo en la cocina, mientras mi vieja lloraba en la pieza, desconsolada. El rato que me quedé abrazado a ella me pareció eterno, me partía el alma verla así, tan frágil, indefensa y triste. A él lo odié muchísimo.

Mis viejos se separaban de nuevo, y esta vez era todo distinto, ya no tenía quince años y entendía perfectamente lo que estaba pasando. Me sentí responsable de contener a mi vieja, de no dejarla caer, y por primera vez tuve miedo real de que el momento de no tenerla más en mi vida estuviera cerca. Ella quería dejarse morir, y yo no sabía si era capaz de evitarlo. Me gasté todas las fuerzas físicas y mentales que había logrado reunir durante mi cortito tiempo de felicidad, esperando que fuera suficiente. Se enfermó, sufrió mucho, pero pasaron los meses y poco a poco salió a flote. De nuevo éramos solamente una familia de tres personas, y nadie más.

Mi vida venía corriendo como loca hasta que me estrellé de frente con esta pared, y lejos de frenar, pasé de cien a doscientos en una noche, y no paré más. Un año después me iba a pasar factura, pero no importaba, mi vieja estaba mejor.







Seguí laburando en Saavedra, donde me pasaba un día entero pensando y pensando, llorando a veces cuando venía el mediodía y no había nadie en el negocio por un rato. Después de escuchar las razones de mi viejo para irse, entendí perfectamente por qué lo hizo, quizás mejor que él mismo. Fui capaz de no condenarlo y no darle la espalda, y creo que hice bien, es mi viejo. La época de divertirme y hacer lindos planes se había acabado, y me di cuenta de lo mucho que había crecido en tan sólo un par de años. Traté de seguir con mi vida lo más normalmente posible, y empezó una época de introspección muy grande para mi.

Igual, no todas fueron pálidas. Me hice amigo de otra cordobesa increíble, que conociéndome poco y nada me aceptó en su mundo y me regaló un cariño que es una de las mejores cosas que aún tengo. También cerca de fin de año pude recuperar a una vieja amiga, que seguía firme ahí a pesar de un año de ausencias y silencios. Ambas cosas me ayudaron mucho.

Viajé a Córdoba una o dos veces más, se me estaba haciendo costumbre, y en la ruta encontraba una paz que no podía encontrar en otros lugares. Nacía el sueño de vivir lejos. Necesitaba escaparme de todo.

agosto 01, 2010

2006, Parte 1

El año empezó increíblemente bien, y no dejaba de ser sorpresa para mi. El modesto laburo en un locutorio de Flores fue sin dudas uno de los mejores que tuve. No ganaba fortunas ni aprendía grandes cosas, pero estaba feliz, tranquilo, y me sentía útil. Me trataban como a uno más de la familia, y tenía algo en qué ocupar la mente todos los días, una rutina. También pensaba todos los días en ella.

En esos meses había decidido tomar una actitud totalmente opuesta a la que siempre tuve, lleno de confianza y empuje, tenía ganas de experimentar y ver qué resultados podía obtener siendo totalmente franco, con todo... y no me fue tan mal. A mis veinticuatro años me compré una bici y aprendí a andar solo. Salía con amigos y reforcé mis lazos con ellos. Charlaba casi todos los días con una cordobesa que me volaba la peluca, y era genial intimidar un poco a alguien intimidante. Estaba más flaco, estaba más fuerte, estaba contento... una vida silenciosa había quedado atrás.

Cuando el laburo terminó unos meses después de haber empezado, me sentía renovado, con plata, y con más ganas que nunca de experimentar cosas nuevas. Así entonces saqué pasaje a Córdoba. Me fui a buscar una historia más.

Fueron dos de las mejores semanas de mi vida, inesperadas, casi casi perfectas. Estando allá, tan lejos de casa, descubrí que el aire de las sierras me convertía en otra persona, mil veces mejor que el tipo tan común que se sienta en esta silla ahora. Me reencontré con las caras y lugares familiares del año anterior, que me recibieron tan bien como el primer día y me hicieron sentir en casa.

Hay mil cosas copadas que podría contar, pero los mejores momentos se reducen a dos hermosas personas que por fin conocí en persona en esos días. Ellas fueron las razones por las que viajé. Una rosa la primera noche, y un largo abrazo en el cine el segundo día.


HipopotaAmito





Y son las mismas dos increíbles razones por las que volví muchas veces. Poco tiempo después, encontré una tercera. No fue siempre fácil, no fueron todas sonrisas, alguna lágrima, alguna bronca y alguna desilusión se escaparon por ahí, pero las amistades y cariños que forjé ese año a tantos kilómetros de distancia son de las cosas más valiosas que tengo.



Barrilete viteh





Esta canción para mi tiene muchos significados. Es en parte una despedida a mi viejo yo, un hasta luego para una persona en especial, y una duda hacia el futuro... no puedo explicarla palabra por palabra, y es una pena tener que dejarlos solos para interpretar cada frase. Quizás solamente yo pueda entenderla y sentirla a mi manera.

Cuando apenas empezaba agosto, ya tenía planes para mi tercer viaje a Córdoba, un laburo nuevo, y todavía mantenía un poco de la acelerada que pegué en noviembre del 2005.

julio 31, 2010

2005

Llegué a un punto en el que esto dejó de ser un ejercicio de memoria, recuerditos sueltos y simpáticos de épocas que pasaron de largo hace rato, como cuando regalaron mi cuna o la primera vez que me enamoré de verdad, teniendo siete años. Todo lo que pasó a partir de este año y hasta el día de hoy, forman parte de mi presente, un etapa que para mi todavía sigue estando vigente. Ya es un esfuerzo escribir.



El año anterior había sido bastante intenso con respecto a lo social, y así también empezó el siguiente. Hice varios amigos, y conocí gente increíble. Viajé por primera vez sin mi familia a Córdoba, con dos amigas. Fueron días en los que me sentí libre, distinto, mejor persona. La pasé generalmente muy bien, es cierto, pero de a ratos podía sentir cómo todavía se arrastraba por dentro un poco de esa soledad que me había acompañado durante tanto tiempo. Más de una vez durante mi paso por aquel lugar desconocido, sentí la necesidad de no estar ahí. Un tiempo después descubrí por qué.


*pip*




Todavía seguía escribiendo en aquel archivo de texto que arrancó cinco años antes, aunque cada vez necesitaba menos confiarle mis cosas a una pantalla, me había acostumbrado a confiar en los demás. Es una confianza que de tanto en tanto flaquea, y es la razón por la que desaparezco en intervalos de encierro, tan necesarios como la hibernación para un osito. La sociedad nunca fue mi ambiente ideal (ni lo es, ni lo va a ser), pero a pesar de eso, afortunadamente es algo que llegó un día para quedarse. Ayudó a balancear un poco las cosas.

Cerca de fin de año llegó un revés que vi venir de lejos, desde hacía tiempo. Todavía tenía residuos de la puta costumbre de embotellar sentimientos e ideas, intentando mantener una paz muy frágil. Otra vez enamorado, callado, lastimado. Se parecía muchísimo a la última vez que había sentido algo así, cuando me quedé cruzado de brazos, esperando... asi que opté por hacer todo lo contrario: estallé en palabras, a ciegas.


Tal cual





El abrir mi corazón de esa manera fue una decisión muy difícil que me cambió la vida, lleno de una mezcla de amor furia y dolor, cosas que necesitaba dejar atrás a toda costa. Me había preparado con todas mis fuerzas para resistir un futuro sin ella, cosa que realmente no podía imaginarme, era casi imposible. Fue mucha mi sorpresa al despertarme el día siguiente, distinto, aliviado. Algo enorme había cambiado, y lo que había esperado en mi mente como el peor sufrimiento, no lo fue para nada, y no entendía por qué.

Ese día se habían terminado años y años de repetir el mismo error de siempre. Había pasado casi toda una vida acostumbrándome al autocontrol, una eternidad de intentar resistir y aguantar todos y cada uno de los problemas que me encontraron en el camino. Había sido una victoria sobre el silencio, a un precio muy alto. También había una cosa más, diferente. Confié en mis amigos y me apoyé en ellos.

En diciembre conseguí mi primer laburo fijo, y me sentía libre, valiente, mejor, capaz y fuerte. Aceleré como nunca sintiendo que me podía llevar todo por delante. Copado.

julio 30, 2010

2004

Qué año, Teté. Mi burbujita se fue llenando de nombres y caras, montones de esos conocidos que son amistades ligeras. Conocí un poco de lo que es un foro en internet, y ahí encontré otro lugar para expresarme, tal como lo hago acá ahora. Dicen que es muy cómodo esconderse tras un teclado y una pantalla, para dejar salir la parte oscura y estúpida de uno mismo... dicen, y es algo generalmente cierto. Yo no, en lugar de eso tuve un espacio en donde me permití mostrarle a otras personas como realmente era (o soy), mis ideas, mi sentido del humor tan extraño, mis sentimientos y mis experiencias. Me ayudó a liberarme un poco de las pocas cadenas que todavía tenía colgando por ahí, y en definitiva terminó siendo algo bastante sano, era un buen contraste para el pasado. Estaba bueno considerarlo "pasado".

La mayoría de las personas que conocí en esa época todavía forman parte de mi vida, algunas en mayor o menor medida, pero aún están por ahí. Aprendí muchísimo, me reí otro tanto, y de a poco me ayudó a convertirme en una persona más o menos normal.


Más o menos, che.






También en esa época empecé a olvidarme de aquella aunsencia que me había dejado con medio corazón, sin darme cuenta de que me estaba metiendo lentamente en otro drama. Creo que todavía no tenía claro el concepto de aprender de los errores, y de nuevo no supe frenar a tiempo. Fue un año en el que la pasé increíblemente bien, no puedo (ni quiero) recordar algo negativo. Me queda solamente la sensación de que pude haber hecho mejor las cosas o haber estado un poco más despierto a las señales de peligro... ignorante pero feliz.

Familia a fuego lento. Amistades completas. Corazón contento.



Jorgito Miguel



julio 29, 2010

2003

Breve. Lo que para mis amigos empezó como una juntada ocasional para grabar canciones ajenas, se convirtió en un proyecto "serio" que terminó yendo más allá de lo que muchos esperaban. Para mi, fue un desahogo de emociones y momento de salir de esa coraza autoimpuesta, que ya no tenía razón de ser. Me entretuve, me ocupé, y la pasé bien.


♫♫♫♫♫♫♫





Cerca de fin de año, destaco dos grandes hitos... además de la llegada de la banda ancha en casa, claro. (?)

Habiendo hecho un esfuerzo para asomar la cabeza fuera de mi burbujita antisocial, empecé a respirar otro aire, renovado, y más receptivo con el mundo. Quizás por casualidad, encontré un amigo y un hermano en un lugar bastante inesperado. Después de lo que para mi fue una eternidad desde que terminé la secundaria, estaba en un momento en el que podía permitirme confiar en la gente, y era hora. Así también, gracias a otra casualidad, conoci a la persona que sin saberlo iba a ser una bisagra en mi vida, con quien me iba a tocar pasar los mejores momentos, y también de los peores. Creo que este fue el último año de una etapa bastante oscura y difícil de atravesar.

Ya era mayor de edad, y dejaba de sentir que estaba solo.


♪♪♪♪♪♪♪♪

julio 28, 2010

2002

Había una vez un avión
Que quería volar
Subía y bajaba
Subía y bajaba
Y al cielo quería llegar


Aprendí esa canción estando en jardín de infantes, y describe bastante bien el ritmo de mi vida. Empecé el año cargando con todos los golpes frescos del anterior, ligeramente cansado de los bajones (acostumbrarse no es bueno) y con las mismas ganas de siempre de cambiar para mejor y darle una dirección a las cosas. Fue entonces cuando decidí que las carreras extenuantes de universidad no eran para mi, y no quería formar parte del gran porcentaje de personas que se fuerzan a sí mismas para lograr un objetivo dudosamente útil. Aprender y estudiar es uno de los privilegios más grandes que puede tener una persona, y admiro a la gente que sacrifica años de sus vidas en pos de nutrir su mente, pero me dan pena y lástima quienes estudian sólo por tener un título. Así lo veía entonces, y se parece bastante a mi punto de vista actual. Chau ingenería en sistemas, y chau geología/paleontología.

Desertar del concepto de "m'hijo el dotor" me llevó a una noche única, en la que me fui de casa, escapándome de la vergüenza y la realidad. Dormité en un parque oscuro, con llovizna y frío, mochila al hombro y gabán encima. Fueron más de una o dos cosas las que pudieron haberme cambiado la vida por completo esa noche, en esas pocas horas lejos de casa, solo y anónimo. Conocí gente, llegué a ver la punta del iceberg que es la calle de la ciudad, el dolor y la soledad, la delincuencia y no tener opciones, ni una sola. ¿Cómo había pasado de estar cómodo y calentito en casa, a pasar frío en compañía de extraños que me creyeron tan igual a ellos? Fue un vistazo a una vida que no quería tener, y un golpe más a la realidad que me envolvió durante casi tres años.

Justo esa noche conocí esta canción (y la banda) en la radio.



¡Alegría de Medianoche
en Parque Centenario!





En algún momento de ese año, me junté con unos amigos a cantar y grabar canciones. Era el primer eslabón de una cadena de casualidades que me sacó de esa tristeza estúpida, no me di cuenta en ese momento de lo importante que iba a ser todo lo que vino después, una piedrita en el agua que hizo olas que hasta hoy sigo mirando pasar. Empecé a dejar atrás muchas cosas, y de a poco fui abriendo los ojos a otro mundo, mejor. Ya tenía veinte años, todavía festejaba mis cumpleaños, seguiamos siendo cuatro en casa, y salvo esa noche bizarra, no recuerdo mucho más. Definitivamente no fue un gran año, o muy relevante, pero seguro estuvo mejor que los últimos.

Ehm... hora del segundo video. Explicación del mismo: canté y grabé este tema con amigos (sí, existe un cassette por ahí con mi voz) y lo disfruté muchísimo. Quise buscar un video simple de la canción, pero no encontré otra cosa que no fuera esta... cosa? Cito un comentario del video que resume bastante la idea.


"Si el video es una soberbia garcha pero que importa, el tema es lo que vale.
Esta onda de poner una foto de lo que habla la letra me parece una cosa tan berreta."



Reverenda sí, pero creo que nunca leí o escuché lo de "soberbia garcha". Bien.


Risitas








Y ahora un saludo a la vieja, que se fue a poner rodillas de titanio para volver en el tiempo y matar a Sarah Connor. O algo así. Ah, la canción del avioncito, cantada por su señoría, también está grabada en un cassette, que se encuentra escondido en una bóveda oscura custodiada por mutantes violadores carnívoros y sádicos.

julio 27, 2010

2001

Lo peor ya había pasado, pero fueron pocas las cosas que cambiaron o mejoraron. Habiendo pasado un año en tinieblas, esa angustia se había vuelto parte de mi rutina, estaba acostumbrado y cada tanto llegaba a sentirla menos, esfumándose muy lentamente. Fue una época de un retraimiento total, que a la larga me sirvió para desarrollar más la sesera y el (bien llamado) bobo... llegó a gustarme, estaba cómodo conmigo mismo.

Cambié de carrera, seguí leyendo más los libros de casa que los apuntes de la facultad. Me quedaba leyendo fuera de los pabellones de Ciudad Universitaria, cerca del pasto y del sol. Llegué a ver amanecer un par de veces sobre la costanera. No hice amigos en ese lugar, ni en la UTN el año anterior, la gente nueva era algo ajeno a mi mundo.

Mi entretenimiento pasaba como siempre por la música. Con algún laburo esporádico podía darme algunos gustos, que en mi caso son eternamente sencillos, detalle afortunado.



En el colectivo
7 de la mañana






Se vino encima la crisis de fin de año, donde cambiamos de presidente como de mocos en la nariz. MOCOS, verdes y babosos. Y claro, ese año mis viejos volvieron a casa, iba a ser imposible mantener dos departamentos a la par, y después de unos cuantos años de descompresión, era posible ser cuatro de nuevo. Estuvo bien por un tiempo.

Tenía bastantes cosas en las que ocupar mi mente, dudas sobre mi futuro, mis deseos, mis esperanzas y proyectos, todo lo incierto. Pero no podía evitar seguir pensando en dónde andaría, qué estaría haciendo y con quién, si valía la pena.



Incierto





Seguía pendiente de una lucha que había perdido hace tiempo, una que no tuvo sentido desde un principio, un desperdicio de fuerzas y lágrimas, que poco a poco me llevó al hartazgo. Tenía que mejorar, iba a mejorar.

julio 25, 2010

2000

Siempre tuve un corazón inquieto y enorme, además de una inocencia que roza la estupidez cuando se trata del género femenino. A pesar de ser tan enamoradizo, habían pasado varios años desde la última vez que había sentido algo tan fuerte. Es cierto que el tiempo cura todas las heridas (con un poco de paciencia), pero también te envuelve poco a poco una sensación de seguridad al hacerte olvidar las penas pasadas, bajás la guardia, y no te importa estar vulnerable y feliz. Y es bueno, es genial, pero también entendí que para mi, era peligroso abrir mi corazón.

Me dejé llenar por un cariño y un amor inmensos, sin dudar, sin pensarlo dos veces, estaba seguro. Hasta que un día sin aviso, ella desapareció. Cometí el error de permitir el paso del tiempo, esperar y tener esperanzas de que ella volviera del silencio algún día, pero esperé, y esperé un poco más, hasta darme cuenta que ya era tarde.



Coso






Todas esas sensaciones, ideas, sentimientos, locuras y alegrías, me habían quedado dentro, encerradas y solitarias. Sin tener una vía de escape para semejante tormenta, me convertí en un tipo serio, amargado, silencioso, cerrado y lleno de tristeza. Me encerré en lo que imaginé como una coraza, en donde nadie pudiera molestarme o hacerme daño. Me tragué toda la angustia y el desamor, y decidí seguir adelante, arrastrándolo todo como una piedra en el cuello.

Intenté estudiar, intenté trabajar, intenté no pensar, y no pude lograr ninguna de las tres cosas. No tenía ganas, no tenía fuerzas, y no sabía qué hacer. Un gran error cometí que sólo reconocí mucho después, el no haberle contado nada a nadie en su momento, el no haber pedido ayuda. Perdí meses de mi vida, perdí noción del tiempo, y me daba cuenta de que se me estaba pasando de largo la oportunidad de despegar. Estaba apático, pero totalmente consciente del desastre de dejarme llevar por todo eso. Pasé nueve meses yendo casi todos los días a una plaza, a leer, a sentir el sol en la cara, a caminar, a no pensar en nada y sentir algo diferente.




Todos los días






Durante mis ya cumplidos dieciocho años, había aprendido a analizarme solo, a sacar adelante mi corazón y mi mente en base a mis propios esfuerzos. Ya estaba acostumbrado a no hablar, a pensar demasiado, a discutir mis ideas con el aire, o contarle mis cosas al cielo de noche. Todo yo, todo yo. Fue a partir de ese año, a raíz de ese descontento con la gente y con la vida misma, que empecé a escribir, tal como lo hago ahora. Un simple archivo de texto se fue llenando de palabras que me sonaban extrañas si las leía en voz alta, pero no eran ni más ni menos que mi forma de pensar. Quienes lean esto probablemente conozcan mi manera de hablar, bastante sencilla, porque me es cómoda de esa manera, pero en ese espacio donde me permití expresarme empecé a conocerme a mi mismo de otra forma. No me gusta leerme.

1999

Este fue el fin de lo que vino a ser mi tercera etapa. Apenas pasaron poco más diez años desde que se acabaron las sensaciones de entonces, de otra vida.

Sé que el último día de clases salí a la vereda como siempre, saludando a muy pocas personas. Como era costumbre, todos los demás se quedaron en la puerta del colegio a charlar, mientras yo me fui en colectivo a casa. Supongo que los demás dijeron sus "nos vemos" en ese momento. Esa tarde no pasé por los videojuegos. Llegué a mi casa, abrí la puerta y no encontré a nadie, era de día todavía y hacía un poco de calor, cosa normal en pleno verano. Tiré la mochila en la cama, y mientras me sacaba el guardapolvo me acerqué a la ventana para tomar un poco de aire. A través de mi ventana, amiga y compañera incondicional, me quedé mirando la ciudad enorme, llena de luz, húmeda y un poco gris, el típico paisaje porteño. De repente me llegó de golpe la pregunta del millón: "¿Y ahora qué?".

Resultó ser un camino más largo de que esperaba, y es una pregunta que todavía hoy apenas logro contestar(me). Es difícil explicar la magnitud de mis dudas, cómo a partir de esa tardecita empezaron a acumularse y convertirse en una carga mental más grande de lo que podía soportar. No tenía rumbo, no tenía a nadie en quien pudiera confiar mis dudas, y me sentía bastante solo. Mis amigos, mi familia, siempre estuvieron ahí, siempre lo están, pero mis ideas y sentimientos eran algo muy mío, muy particular, y no sabía cómo expresarlos.



A gritar con Robertito





La profesora de computación estaba buenísima, quizás tenía la edad que tengo yo ahora, o menos aún. Tenía un novio que cazaba o salvaba ballenas, qué se yo. Una vez puse mi música en una de sus clases... algunos se aburrieron, otros se reían de los gritos del cantante, y algunos pocos no dijeron nada y escucharon. Era Led Zeppelin. Ponía Metallica antes de acostarme, y me quedaba dormido escuchándolos. Mi hermana laburaba y estudiaba, asi que estaba poco tiempo en casa. Mi vieja venía a acomodar un poco todos los días. A mi viejo lo veía tan pocas veces como siempre. Montañas de música me llegaban por internet. Empecé a mirar series y películas sin subtítulos. Disfrutaba mucho mi soledad, mi tranquilidad y mis cosas.

Viaje de egresados, sin dudas fue una de las experiencias más interesantes que viví. Me quedaron muchísimos recuerdos de esa semana, todos excelentes, graciosos, lindos, buenos. Podría dedicarles un texto entero en el blog, pero hay uno en particular que opaca a todos los demás, y es el único que vale la pena mencionar. Me había enamorado de nuevo.



PUM PARA ARRIBA





Porsupuesto después, fiel a mi costumbre, dolió muchísimo. El año no terminó en buenos términos con mis emociones, pero haciendo un repaso general, es un año que nunca me voy a olvidar.