Sábado a la noche, en casa. Ventana abierta y cortina cerrada (nunca falta el amigo murciélago que quiere colarse). Segundo cigarrillo, cuarto café, ya se viene el quinto. Frente a la pc, mirando de a ratos para afuera. Escuchando esta música.
En un espacio donde se vive de las palabras, me encantan los momentos en los que menos necesito usarlas.
En un espacio donde se vive de las palabras, me encantan los momentos en los que menos necesito usarlas.
Fucking hell (?)
Y son noches como esta en las que me siento tan cómodo en mi compañía. Tranquilo, y muy feliz.
Yo el sábado a la noche no necesité usar ni una sola palabra.
ResponderEliminarUn Moriscón y una patada al pecho fueron suficientes para hacerme entender.
(?)