agosto 26, 2010

Sarasa Mental #06

Esto pasa por acostarme temprano, termino despertándome a las cuatro de la madrugada, abriendo un ojito primero, despegando el otro después. Me levanto, paso por el baño, y me siento en la pc a revisar pelotudeces. Y pienso "ahora me acuesto..." mientras poco a poco me voy despertando. Casi cuatro horas después, todavía estoy en el "ahora me acuesto". ¿Y por qué no todavía? Porque no fue el único pensamiento que tuve, y para mi la madrugada es probablemente el momento del día en el que más lúcido estoy. Llegado el mediodía voy a tener una leve fiaca, a la tarde ganas de dormir una siestita, y a la noche ganas de nada.

Antes de seguir yéndome por las ramas (y olvidarme de qué carajo quería hablar), ¿en qué pensé además de volver a la cama calentita? En algo que leí ayer, una carta vieja de mi psicóloga a mi vieja, contándole ella mis problemas y progresos, ja. Hace unas pocas semanas demostré que tengo una memoria privilegiada (según algunos), pero también hay millones de cosas que no recuerdo, como por ejemplo lo que escribió mi psicóloga en ese papel. No tenía una fecha escrita como para ubicar exactamente la época, pero teniendo entre seis y diez años, aparentemente me sentía muy, pero muy solo.

Pausita musical. Una sola canción, dos partes, muy larga.


Hombe by the Sea





Sinceramente tengo otra memoria de esa edad. No recuerdo haberme sentido solo, o triste por ello, o mal, pero evidentemente me afectaba, encontré la evidencia ayer por escrito entre tantos papeles guardados por ahí. Soy bastante sentimental con el pasado (y así me va), por lo que suelo guardar infinidad de recuerdos de todas las épocas. Me encanta guardar entradas de cine, fotos y pelotudeces varias. Así todavía sobrevive mi osito panda. Aw.

Lo que encontré me dejó pensando todo el día de ayer, en cómo la soledad que de tanto en tanto me aplasta la cabeza y no me deja mover un músculo, parece ser algo que arrastro desde que era muy chico. ¿Nunca fui capaz de superarla? Explica un poco el por qué siempre me sentí un bicho raro y antisocial, y generalmente esa soledad me resultó un lugar cómodo... pero hoy creo que es una posición en la que elijo estar, no sé si por costumbre, o porque me gusta. El problema es que a veces, me queda muy claro que me encantaría elegir otra cosa, ser un tipo más normal y social, más persona (????). Ja, pero también disfruto de mi tiempo exclusivo, me gusta estar solo y tranquilo. El balance entre las dos cosas nunca está muy claro.

Una de las razones de esta "soledad", y de esto estoy 100% seguro, es que en toda mi vida nunca pude encontrar alguien con quien compartir quien realmente soy, por completo. Llamémosle amigos, novia, familia incluso, conocidos, etc., ese alguien nunca apareció. Crecí sintiéndome especial, distinto, mejor y peor, y lo único que encontré hasta hoy son personas que quiero muchísimo, daría y haría cualquier cosa por ellos, pero con ninguno puedo compartir absolutamente todo. Mi sentido del humor, mi mente retorcida, mis cariños inmensos, "mi" música, mis ideas, mis cambios de humor, la manera en la que veo el mundo. Con todos sólo puedo disfrutar una parte de mi mismo, y nada más. Probablemente esa sea la única razón por la que desde chico, me siento tan solo.

Ahora si, a dormir y babear otro ratito.

agosto 12, 2010

Dos gotas de agua

Buscando el título de una canción, a veces me encuentro con situaciones como la siguiente.



¡¡¡Flores y conejitos SIIII!!!






Controversias locas





Me horrorizan más los conejitos y algunas flores seguro me dan alergia. Ahora me imagino a la pobre alma inocente e ingenua que va buscando esa bonita (?) canción de Hannah Montana y se encuentra con el otro tema.


"Uuuuy mirá mirá que lindooo, otra banda hizo
l
a canción de Hannah a ver a veeeer..."



Me coparía más que le genere un trauma moral a dicho niño, pero en realidad me da pena imaginar que a la gran mayoría no le va a gustar.

agosto 08, 2010

Feliz Día del Gurú

Mientras este niño se regala a sí mismo una cerveza, aprovecho para saludarme en este día tan lindo. Parte de la esencia que tuve cuando era chico siempre se quedó conmigo, desde que empecé a darme cuenta de que dejaba de ser un nene, capaz empezando la secundaria. Hice siempre un esfuerzo por no olvidar cómo era mi corazón, lo que quería, lo que disfrutaba. Es inevitable crecer, pero guardo conmigo mil cosas de esa época, una mínima prueba está en lo que escribí durante casi un mes y hasta hace unos días. Nunca quise abandonar del todo a mi niñez.

Está bueno que cinco días a la semana, por dos o tres horas vuelvo a ser un nene de nueve años, jugando con chiches muy copados (varios hechos mierda, como debe ser), mirando dibujitos en la tele, y ejercitando un poco la imaginación. Todo eso mientras cuido a otro enano de nueve años, muy parecido a mi en tantas cosas, que se divierte con lo más sencillo, tiene muy pocas preocupaciones, y te pregunta todo.

Es el cable a tierra más sano. Sin darse cuenta, él comparte conmigo un sentido de libertad que ya siendo adulto cuesta reconocer y encontrar. La simpleza de su vida diaria, lo lindo de asombrarse con cualquier cosa, ir por la vida sin pensar las cosas dos veces.

Me dijeron por ahí que yo sería un buen padre, pero yo no estoy tan seguro, creo que sería un buen amigo, eso está mejor. El mejor regalo me lo viene dando él desde que empecé a ser su niñero, y es justamente eso, su amistad. Yo encantado, cómo no.

Feliz día.

agosto 07, 2010

Musiquero #08

Es difícil o casi imposible hacer el resumen de un año que todavía no se terminó. Escribir algo todos los días fue bastante agotador para mi pequeña y frágil mente, y aunque para mi estuvo muy bueno y disfruté mucho hacerlo, también me gusta llegar al final de las cosas. Claro que mi vida sigue su curso, y con suerte le quedan muchos años más todavía, pero el título de "2010" lo reservo para más adelante... por suerte en estos meses, puedo decir que junté bastante material para cuando llegue ese día.

De cualquier manera, mis días no dejan de ser musicales, y últimamente bastante optimistas y alegrones. Lo que hace un tiempo sentí que me faltaba, hoy es algo que por el momento quedó atrás, en algún rinconcito sin (tanta) importancia.



Sin dedicatoria particular
generalizando un poco







Estuvo bueno captar la atención de algunas personas que rara vez pasan por acá, darme a conocer a algunas otras, y recibir un "che, está bueno" cada tanto. Me encantó. Y es lindo volver al esporádico blog de siempre.

agosto 05, 2010

2009

Creo que me falta la perspectiva suficiente como para analizarlo bien, es tan reciente... ni que hubiera sido el año pasado. (?)

Había pasado muchos meses de bajón y desgano, y el día que conseguí el laburo del reparto con el viejo, me sentí útil, mejor, y creí que un trabajo tan simple como ese era suficiente para mi. Y así fue durante los primeros dos o tres meses, cuando no me sentía valer demasiado. Ya levantaba bidones de 25Kg uno en cada mano, tenía una fuerza bárbara. Corría cuadras enteras sin cansarme. Me levantaba temprano todos los días, tomaba aire fresco todas las mañanas, y a veces me sentaba en una plaza con la cara levantada hacia el sol, mientras mi jefe pasaba a cobrar por el restaurant enfrente. Pavadas quizás, pero me sentía bien, y tenía mucho tiempo para pensar y soñar despierto. De a poco iba recuperando mis ganas de ser y hacer algo más.

Si algo tengo que destacar del año pasado, es que le puse mucha pila. También empecé a darle como loco a la guitarrita de la playstation.




Pila y guitarrita






Otra cosa genial de este año en particular. Aunque la canción hable de una maldita perra sin corazón, tuve la suerte de pasar el año sin conocer ninguna. Alegría, loco, alegría.


Rebobinando. Terminé por cansarme del reparto, llegó el día en el que sentí que estaba para algo mejor, algo más grande. Siempre me gustó llevarle la contra a la gente, por el sólo hecho de que me gusta hacer las cosas a mi manera, y si todos me dicen que algo es así, para mi es asá. Estaba podrido de escuchar "pero vos estás para algo mejor...", y por más que fuera cierto, yo mismo necesitaba encontrarle la vuelta al asunto. Hice mi mejor esfuerzo por no dejar en banda al viejo de un día para el otro, y llegado mi límite, renuncié. A veces extraño ese laburo, por las discusiones que podía tener con él, las largas charlas, los puntos de vista tan distintos, lo tan pero tan bien que podíamos llevarnos, y lo mal que estábamos cuando alguno de los dos se levantaba con los cables cruzados. Fue una linda experiencia, pero aposté a crecer.

Me embarqué en un sueño que no salió a flote como yo esperaba, llegué a desilusionarme mucho de a ratos, pero empecé a caminar por el rumbo que siempre quise tomar, el del arte, la imagen y la música. Todavía hoy trato de mantener ese paso firme, lleno de paciencia y ganas, y espero que llegue el día en que salga todo bien. Tiene que llegar. De dónde saqué tanto optimismo, no tengo la más puta idea. Puede que sea el hartazgo de no llegar a ser mi mejor versión aún, después de tantos intentos fallidos.



Manon: Dícese de mano grande (?)






No tomé clases de guitarra durante el año, pero me sequé el cerebro buscando tablaturas y canciones, aprendiendo todo lo posible por mi cuenta, que es como más me gusta aprender. Mi hermana se fue a vivir sola. Mis viejos se habían reconciliado después de todo aquel inmenso drama donde ambos estuvieron más perdidos y tristes que nunca. Yo pasé muchos meses viviendo prácticamente solo, estuvo bueno, y ahora la idea de rajarme no me la saca nadie. Vinieron de Córdoba a visitarme, y fue genial. Aprendí lo básico en edición de sonido, y hasta pude poner mi nombre en algún trabajo artístico.

De nuevo, es difícil analizar en perspectiva algo que pasó hace tan poco tiempo, no sé todavía si llegué a aprender mucho o poco como ser humano, o si hoy entiendo mejor algunas cosas que pasaron, ni sé qué es lo que podría haber hecho distinto o mejor. Yo creo que el 2009 es más un complemento para todo lo que vino después, que no es ni más ni menos que lo que le cuento a algún amigo cuando le digo que "el otro día" hice tal cosa.

Estoy seguro de que queda mucho por delante, o al menos eso espero, pero no me queda más que pensar que después de haber pasado casi un mes entero escribiendo acá todos los días (salvo uno que se me chispoteó), la historia que empecé a contar se va terminando, al menos en esta seguidilla de memorias. Tenía 27, y el otro día cumplí 28.

agosto 04, 2010

2008

Pasé prácticamente un año entero con las neuronas congeladas. Aparentemente agosto y septiembre de cada año traen consigo cambios importantes en mi vida, para bien o para mal. Ya totalmente podrido del encierro y el bajón, no tuve mejor idea que gastar mis ahorros en una guitarra, mi guitarra... y bueno, terminó siendo la mejor idea que tuve en muchos años. A decir verdad, no fue una simple idea, sino más bien un impulso. Es extraño cómo a lo largo de mi vida las cosas me terminaron saliendo bien cuando decidí darle bola a mis ganas, haciendo a un lado las preguntas y las dudas.

Muchos años atrás había intentado aprender a tocar con la guitarra desvencijada de mi abuela, pero aquel profesor puto de guitarra me tiró mis ilusiones al tacho. Si supiera la cantidad de veces que lo puteé y me acordé de él. Puto. Putooo. MIRA CÓMO APRENDÍ A TOCAR LA RECONNNNcalma, calma. A fines de agosto, ya con mi guitarra en mano, empecé a tomar clases en un centro cultural, y una vieja escuela después del horario de clases. Después de pasar años sintiendo que mi vida es muy musical (cosa que si estuvieron prestando atención es así), por fin empezaba a formar parte de esa música, la que me acompaña siempre.



Aprendí esto





Y esto





Una vez me dijeron "¿no tenés algo más alegre para poner?", ja. Supongo que es fácil asociar estas melodías con algo triste, pero para mi no es así, no me transmiten ninguna tristeza. Yo siento esta música y estas canciones como sentimiento puro, como algo hermoso, y el día que fui capaz de reproducir esta misma música con mi propia guitarra, fui muy pero muy feliz. Todos interpretamos lo que oímos y vemos a nuestra manera, con nuestras experiencias y un punto de vista siempre particular. Con la música es muy difícil ser objetivo, yo no puedo. La cumbia y el reggaeton (?) me dan por las pelotas. Así también me gusta el rock nacional, pero lo encuentro muy limitado. Pero de nuevo, ese es mi punto de vista, y hay quien se apasiona con cosas que yo no escucho.

La música siempre fue y será una pasión para mi, y así llegué a subirme dos veces a un escenario ese mismo año. Es genial. Fue muy pero muy loco haber empezado un año de la peor manera, con el peor de los bajones, y terminarlo por las nubes. Hasta había conseguido un trabajo nuevo, con un viejo tan divino como rompebolas, del que espero haber aprendido muchísimo. Fue él quien me preguntó "¿no podés vivir sin música?" al verme todos los días con el mp3 colgando del cuello. Y no viejo, no puedo.


"Ponés canciones tristes para sentirte mejor"

agosto 03, 2010

2007

A ver... laburé sin descanso por tres meses seguidos, y conocí gente genial. Me compré un celular. Festejé mi cumpleaños y terminé despertándome en la terminal del 65 en Constitución. Conocí una veterana. Alguien me celaba un poco, qué lindo. Salí a pasear por Costanera Sur un día. Me pasaba los días con la cámara encima. Me asaltaron. Conocí a Rita, que me esperaba todos los días en la parada del colectivo antes de volver a casa. Me copé mirando animé. Le saqué una foto a un rayo. Me sentía importante. De esta época son la mayoría de las fotos en las que aparezco, cosa rara. Renuncié y fue un día glorioso, aunque muchas veces extrañé Saavedra después. Al día siguiente empecé a laburar en un callcenter. Conocí más gente grosa. Más fotos. Volví a Córdoba en junio a festejar un cumpleaños. Salí del laburo una tardecita de julio y me cagué de frío con la nieve. Me tejieron mi bufanda. Hasta me dieron una posición mejor en el laburo. Y mi vieja estaba mejor. Todo perfecto, todo bien.


Ea ea pe pe





Eran montones y montones de lindas cosas las que me estaban pasando. Tenía laburo, tenía ganas de hacer mil cosas, tenía a todos mis amigos contentos, y mi familia estaba bien. Mi vieja había encontrado un trabajo en el que ocupar su mente. Mi hermana como siempre. Mi viejo hablaba más conmigo. ¿Qué más podía pedir? No tengo una fecha exacta porque fue algo gradual, pero en menos de una semana empecé a relajar la mente, a bajar un cambio. Mientras más alto estás más fuerte es la caída, y a mi me terminó mandando varios kilómetros bajo tierra.

Desde que mi viejo se había ido de casa más de un año atrás, había elegido ignorar toda la angustia y toda la pena que me había causado. No me había dado cuenta de que pasé todo ese tiempo guardando un mar de emociones jodidas adentro, y cuando empecé a bajar la guardia, se me vino todo encima de golpe. Renuncié a un buen laburo, porque ni siquiera podía escribir bien en la computadora, me temblaban las manos y me ponía nervioso con cualquier cosa. Ya no quería ver a nadie, no quería hacer nada, y un mediodía fue tal el ataque de llanto que tuve, que hasta noté que estaba gritando. Ya no podía o no quería contener más nada.

En septiembre renuncié. Volví a Córdoba tratando de buscar un alivio, pero no fue suficiente, la pasé mal. La barba crecida, el pelo largo. No sabía qué hacer con mi vida. Estaba cansado de todo, agotado, apagado. Ya no salía de casa. Había pasado de aquellos doscientos a cero en un par de días.


Ea ea... eh...





Al menos empecé a estudiar piano por mi cuenta.

agosto 02, 2010

2006, Parte 2





Hay una razón por la que el 2006 se divide en dos. La primera mitad estuvo bastante buena, había aprendido algunas cosas y tenía en el bolsillo montones de lindos momentos. La segunda cambió mucho de eso. Una madrugada de agosto llega mi viejo del laburo, lo escucho discutir con mi vieja por la hora, y ya no sé bien qué pasó después. Sé que él se quedó cenando solo en la cocina, mientras mi vieja lloraba en la pieza, desconsolada. El rato que me quedé abrazado a ella me pareció eterno, me partía el alma verla así, tan frágil, indefensa y triste. A él lo odié muchísimo.

Mis viejos se separaban de nuevo, y esta vez era todo distinto, ya no tenía quince años y entendía perfectamente lo que estaba pasando. Me sentí responsable de contener a mi vieja, de no dejarla caer, y por primera vez tuve miedo real de que el momento de no tenerla más en mi vida estuviera cerca. Ella quería dejarse morir, y yo no sabía si era capaz de evitarlo. Me gasté todas las fuerzas físicas y mentales que había logrado reunir durante mi cortito tiempo de felicidad, esperando que fuera suficiente. Se enfermó, sufrió mucho, pero pasaron los meses y poco a poco salió a flote. De nuevo éramos solamente una familia de tres personas, y nadie más.

Mi vida venía corriendo como loca hasta que me estrellé de frente con esta pared, y lejos de frenar, pasé de cien a doscientos en una noche, y no paré más. Un año después me iba a pasar factura, pero no importaba, mi vieja estaba mejor.







Seguí laburando en Saavedra, donde me pasaba un día entero pensando y pensando, llorando a veces cuando venía el mediodía y no había nadie en el negocio por un rato. Después de escuchar las razones de mi viejo para irse, entendí perfectamente por qué lo hizo, quizás mejor que él mismo. Fui capaz de no condenarlo y no darle la espalda, y creo que hice bien, es mi viejo. La época de divertirme y hacer lindos planes se había acabado, y me di cuenta de lo mucho que había crecido en tan sólo un par de años. Traté de seguir con mi vida lo más normalmente posible, y empezó una época de introspección muy grande para mi.

Igual, no todas fueron pálidas. Me hice amigo de otra cordobesa increíble, que conociéndome poco y nada me aceptó en su mundo y me regaló un cariño que es una de las mejores cosas que aún tengo. También cerca de fin de año pude recuperar a una vieja amiga, que seguía firme ahí a pesar de un año de ausencias y silencios. Ambas cosas me ayudaron mucho.

Viajé a Córdoba una o dos veces más, se me estaba haciendo costumbre, y en la ruta encontraba una paz que no podía encontrar en otros lugares. Nacía el sueño de vivir lejos. Necesitaba escaparme de todo.

agosto 01, 2010

2006, Parte 1

El año empezó increíblemente bien, y no dejaba de ser sorpresa para mi. El modesto laburo en un locutorio de Flores fue sin dudas uno de los mejores que tuve. No ganaba fortunas ni aprendía grandes cosas, pero estaba feliz, tranquilo, y me sentía útil. Me trataban como a uno más de la familia, y tenía algo en qué ocupar la mente todos los días, una rutina. También pensaba todos los días en ella.

En esos meses había decidido tomar una actitud totalmente opuesta a la que siempre tuve, lleno de confianza y empuje, tenía ganas de experimentar y ver qué resultados podía obtener siendo totalmente franco, con todo... y no me fue tan mal. A mis veinticuatro años me compré una bici y aprendí a andar solo. Salía con amigos y reforcé mis lazos con ellos. Charlaba casi todos los días con una cordobesa que me volaba la peluca, y era genial intimidar un poco a alguien intimidante. Estaba más flaco, estaba más fuerte, estaba contento... una vida silenciosa había quedado atrás.

Cuando el laburo terminó unos meses después de haber empezado, me sentía renovado, con plata, y con más ganas que nunca de experimentar cosas nuevas. Así entonces saqué pasaje a Córdoba. Me fui a buscar una historia más.

Fueron dos de las mejores semanas de mi vida, inesperadas, casi casi perfectas. Estando allá, tan lejos de casa, descubrí que el aire de las sierras me convertía en otra persona, mil veces mejor que el tipo tan común que se sienta en esta silla ahora. Me reencontré con las caras y lugares familiares del año anterior, que me recibieron tan bien como el primer día y me hicieron sentir en casa.

Hay mil cosas copadas que podría contar, pero los mejores momentos se reducen a dos hermosas personas que por fin conocí en persona en esos días. Ellas fueron las razones por las que viajé. Una rosa la primera noche, y un largo abrazo en el cine el segundo día.


HipopotaAmito





Y son las mismas dos increíbles razones por las que volví muchas veces. Poco tiempo después, encontré una tercera. No fue siempre fácil, no fueron todas sonrisas, alguna lágrima, alguna bronca y alguna desilusión se escaparon por ahí, pero las amistades y cariños que forjé ese año a tantos kilómetros de distancia son de las cosas más valiosas que tengo.



Barrilete viteh





Esta canción para mi tiene muchos significados. Es en parte una despedida a mi viejo yo, un hasta luego para una persona en especial, y una duda hacia el futuro... no puedo explicarla palabra por palabra, y es una pena tener que dejarlos solos para interpretar cada frase. Quizás solamente yo pueda entenderla y sentirla a mi manera.

Cuando apenas empezaba agosto, ya tenía planes para mi tercer viaje a Córdoba, un laburo nuevo, y todavía mantenía un poco de la acelerada que pegué en noviembre del 2005.