Mostrando entradas con la etiqueta Aaaww. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Aaaww. Mostrar todas las entradas

diciembre 31, 2010

Che

¿Qué mejor ocasión para darle un cierre a este año que haciendo el resumen del mismo, seguido de un cálido saludo de año nuevo, no? No. Todos saludan, y yo llevo la contra. :$

En el fondo tengo ganas de saludar por las fiestas, pero... es algo que ya hice privadamente con mis amigos y familia, la verdad no tengo ganas de desearle buenaventura a todo el mundo sólo porque si. El optimismo de temporada me choca un poco, qué se yo.


¡Sí! Subámonos todos a la alegría super falsa que de corazón no le deseamos a todo el mundo.

:D


Nah. En fin, los que quiero mucho, ya lo saben. Los quiero mucho... aaaww, ahora A COMER, A TOMAR, Y A HACERSE MIERDA PORQUE ESTÁ BUENOOOO SEEEEEEEHHH. (?)

agosto 08, 2010

Feliz Día del Gurú

Mientras este niño se regala a sí mismo una cerveza, aprovecho para saludarme en este día tan lindo. Parte de la esencia que tuve cuando era chico siempre se quedó conmigo, desde que empecé a darme cuenta de que dejaba de ser un nene, capaz empezando la secundaria. Hice siempre un esfuerzo por no olvidar cómo era mi corazón, lo que quería, lo que disfrutaba. Es inevitable crecer, pero guardo conmigo mil cosas de esa época, una mínima prueba está en lo que escribí durante casi un mes y hasta hace unos días. Nunca quise abandonar del todo a mi niñez.

Está bueno que cinco días a la semana, por dos o tres horas vuelvo a ser un nene de nueve años, jugando con chiches muy copados (varios hechos mierda, como debe ser), mirando dibujitos en la tele, y ejercitando un poco la imaginación. Todo eso mientras cuido a otro enano de nueve años, muy parecido a mi en tantas cosas, que se divierte con lo más sencillo, tiene muy pocas preocupaciones, y te pregunta todo.

Es el cable a tierra más sano. Sin darse cuenta, él comparte conmigo un sentido de libertad que ya siendo adulto cuesta reconocer y encontrar. La simpleza de su vida diaria, lo lindo de asombrarse con cualquier cosa, ir por la vida sin pensar las cosas dos veces.

Me dijeron por ahí que yo sería un buen padre, pero yo no estoy tan seguro, creo que sería un buen amigo, eso está mejor. El mejor regalo me lo viene dando él desde que empecé a ser su niñero, y es justamente eso, su amistad. Yo encantado, cómo no.

Feliz día.

junio 25, 2010

Aquellas pequeñas cosas

Llegar a viejo evidentemente no es de lo más agradable que le pueda pasar a una persona, por todos los achaques y limitaciones con los que se topa uno. La soledad, muy real. A veces pienso que mi vida es complicada, difícil, que las cosas hasta ahora no me salieron como hubiera querido, blah blah... tengo mil boludeces de las que quejarme, mil.

Sin embargo, hoy estuve caminando despacito del brazo de una divina señora de 89 años (cumplidos hace muy poco), que estaba totalmente feliz de ver el cielo celeste, que no hiciera tanto frío, no estar encerrada, y respirar un aire que no fuera el de su departamento, y me di cuenta de lo diferente que ve las cosas, detalles que generalmente no me detengo a apreciar.

Dicen que el árbol a veces no nos deja ver el bosque, y seguramente nos sucede a todos gran parte del tiempo. Ojalá tuviera una claridad mental constante, para poder distinguir las cosas realmente valiosas, las más simples. Creo que es un tema en el que se puede ahondar muchísimo, analizar desde muchos puntos de vista distintos, pero coso, realmente vale la pena? Mejor sería intentar ponerlo en práctica, dejar de escribir en este momento, y salir a caminar un rato.

febrero 13, 2010

Amistad

A veces me pongo a pensar en eso con más atención. Todos me dicen que pienso demasiado, la verdad no lo puedo evitar, pero cada tanto me es útil, me ayuda a entender muchas cosas que son inexplicables... no me da una respuesta, sino no serían inexplicables, pero tampoco una respuesta es lo que busco. Algunas cosas simplemente son, y está bien así.

En estos días volví a cuestionarme qué es la amistad, lo extraña que es y lo increíblemente rica que puede ser, importante. Tengo un amigo que conozco desde mis 6 años, hicimos toda la primaria juntos, compartimos poco y nada durante la época de la secundaria, y hoy con suerte hablamos una vez por año, y aún así lo considero un hermano más. Mis tres amigos de siempre, los únicos con los que me junto más o menos seguido, tres tipos que con el pasar del tiempo veo cada vez menos, pero quiero cada vez más. Un gran amigo lejos en Mar del Plata, que lee sin falta cada pelotudez que escribo acá (oaaaaaa), al que nunca pude conocer en persona y me conoce más que nadie, que a pesar de la distancia nunca me faltó y jamás dudó en darme una mano, un brazo entero y el resto también. Una amiga con la que pasé tantos buenos momentos que no los podría contar de ninguna manera, una que después de lastimarla tremendamente sin desearlo, no dejó de tener los brazos abiertos para darme un abrazo, y no dejó de quererme. Otra amiga que me acompañó y me cuidó tantas veces, me aconsejó y me hizo reir y llorar también, tan parecida a mi, la que con el paso del tiempo y la llegada de una vida distinta tuvo menos tiempo para hablarme, pero nunca menos ganas. Y mi última gran amistad, a la que hace unos días también le fallé sin quererlo, algo que me cuesta concebir y es la razón por la que no soy el mismo tipo de siempre, hoy. No sé mañana. La que esta madrugada me hace pensar y pensar en qué es la amistad, qué valor tiene.

Creo que a veces nos olvidamos, aunque sea por momentos, lo importante y esencial que es encontrar un verdadero amigo. La idea que más me atropella el cerebro estos días, es la de lo "difícil" que es a veces: un enojo, celos, frustración por muchas razones (no entendemos al otro, quisiéramos ayudar y no sabemos cómo, o sabemos que no podemos, etc.), y muchas otras cosas más que forman parte de (bleh, no me gustan las frases hechas, pero bueno) la vida misma, que es complicada en sí misma. Mi miedo hoy tiene que ver con esa aparente dificultad, y no saber si es posible superar algunos problemas... y ahora me digo, qué boludo.

En todas las amistades de las que me toca ser parte, hay dos cosas simples en común: las dificultades, y el cariño, y tienen todo que ver entre sí. Si algo a esta altura debería haber aprendido (y si no lo hice completamente todavía, al menos un poco lo hice) es que por más complicados, molestos y desesperantes sean los problemas que surgen entre amigos (que además por ser con un amigo son especialmente dolorosos), existe el cariño y el amor suficientes como para tirar esos problemas pelotudos a un lado, abrir un poco los ojos, y darnos cuenta de lo fácil que es querer a un amigo. Algunos problemas serán (y son) más difíciles de superar que otros, pero al fin y al cabo todo se reduce a cuánto queremos a ese amigo, que es con todo el corazón.

Generalmente escribo sobre las cosas que me pasan por la mente, ya sea un delirio de los míos, una sensación linda (o no, a veces), una canción, una reflexión, no sé, cosas... pero siempre escribo para mis amigos, los que sé que se interesan por mi y me leen acá, porque me quieren y yo sé que les gusta conocerme un poco más. Este coso de ahora, está especialmente escrito para mis amigos, y para una en especial, a la que hoy quiero pedirle perdón y no sé cómo. Esta sensación de estar en conflicto con un amigo, es la que me impulsa hoy a escribir y pensar, y me ayuda a darme cuenta de algunas cosas que a veces doy por hechas... y son en realidad mucho más importantes de lo que parecen.

Con todos mis amigos tengo algún obstáculo en el camino a una amistad perfecta (si existe), algunos más jodidos que otros, pero ninguno fue o es más grande que la amistad misma. Sonará medio idealista creer que todo es posible de superar cuando la amistad es real, pero es lo que creo 100%, porque el tiempo me fue demostrando que es así. Y sigo creyendo también que un verdadero amigo no se encuentra levantando una piedra, son personas y relaciones que seguramente se dan muy pocas veces en la vida.

Cuando esté viejo y se me esté secando el cerebro, sé quiénes van a estar conmigo, y no me va a importar si al resto del mundo no se le mueve un pelo. Mi vida son mis amigos, y sé que son las personas a las que les puedo confiar mi corazón.

Y el sentimentalista en mí no puede evitar cerrar con un: puto el que lee.

diciembre 17, 2009

Wish you were here

Ese tema estoy escuchando ahora, después de haberlo escuchado mil veces ya. Amanece, 4:45 a.m. y apenas se ve un poco de claridad por la ventana. Intento buscarle una razón al título de esto, más allá de lo circunstancial de la canción, que puse porque tenía ganas de escuchar sólo esa música, no el álbum entero, dejando que se repita ahora que terminó. Siempre tuve la sensación extraña no saber qué es (cuac) extrañar. Muchas veces dudé de ese sentimiento, dudar si realmente existe, o si soy yo nomás que a veces me creo incapaz de extrañar. Y tantas otras veces siento que se me parte algo por dentro, cuando me falta alguien en particular. No es la soledad lo que molesta, es no tener a nadie con quien compartirla, que tal o cual persona justo en ese momento en el que querés compartir algo, como lo que veo ahora por la ventana, no está. Y aún así, sigo sin estar seguro de si esto es extrañar.

La respuesta a eso, para mi, debería ser bastante sencilla, y siempre lo fue: será que no perdí a nadie todavía, no realmente. Algunos me elogiaron ese punto de vista, alguna vez, que para mi es una sensación más linda que extrañar. No hay persona en el mundo que quiera mucho, y que no pueda verla de nuevo, algún día, alguna vez. A pesar de estar lejos de gente vital para mi, siempre tengo en mente ese reencuentro futuro, y lo grande que es o va a ser. No extraño porque siempre quiero tener más, y todavía puedo tenerlo.

Y pensando en todo eso... qué sentimiento más horrible es (o debe ser) extrañar en serio. Querer abrazar a una persona, contarle mil cosas, y ver sus reacciones al escuchar... y que sea imposible. Un gran amigo mío este año perdió a una parte de su vida misma, familia, y no me puedo imaginar remotamente el sentimiento. Eso es una pérdida verdadera, algo irremediable y triste, que no se compara con levantar un teléfono y marcar unos números, o comprar un pasaje e irse bien lejos, para estar más cerca.

Terminó Wish you were here, y qué loco, casualidades capaz, seguía Shine on you crazy diamond.

No era mi intención terminar hablando de pérdidas reales, o ponerme serio, yo que encuentro siempre alguna boludez para decir y auto-sacarme una sonrisa. No sé si lo escribí acá o en otro lado, y también me lleva a pensar en ese punto de vista (cuando me sale) optimista que nombraba antes, pero recuerdo haber dicho que prefiero pensar en lo que todavía tengo, lo que no perdí, alegrarme. Pensar que viví cosas buenas, muy buenas algunas, y que lo mejor todavía no llegó, eso que todavía está a mi alcance en un futuro, y que de alguna manera me sirve para hacer un resumen del año que se va... no me sirve pensar en lo que no fue, o lo que dejó de ser o ya no está, de eso tengo mucho y no hace bien al corazón... mejor mirar por la ventana mientras sigue amaneciendo y pensar que ya llegará el momento de ver a esas personas que debería extrañar y no extraño, y en las muchas ganas que tengo de verlas.

Wish you were here es eso para mi, no una canción triste para extrañar, sino precisamente lo que dice el título, más claro echale agua.

septiembre 20, 2009

Algo prestado...

Un cuento, o una parte de un cuento que leí hace añares cuando era chico, "La Casa de Asterión". Cuenta la historia del Minotauro, desde su propio punto de vista. Un "monstruo" ignorante de su propia condición de monstruo, una criatura que pasa de ser solamente un coso mitad hombre y mitad toro, a ser alguien con un nombre propio (Asterión), con sueños, con temores y corazón. Viviendo en su laberinto, la soledad que lo acompaña siempre, desilusionado de la gente, único, alguien que debería ser inmensamente triste, pero se ríe jugando consigo mismo.


Cada nueve años entran en la casa nueve hombres para que yo los libere de todo mal. Oigo sus pasos o su voz en el fondo de las galerías de piedra y corro alegremente a buscarlos. La ceremonia dura pocos minutos. Uno tras otro caen sin que yo me ensangriente las manos. Donde cayeron, quedan, y los cadáveres ayudan a distinguir una galería de las otras. Ignoro quiénes son, pero sé que uno de ellos profetizó, en la hora de su muerte, que alguna vez llegaría mi redentor. Desde entonces no me duele la soledad, porque sé que vive mi redentor y al fin se levantará sobre el polvo. Si mi oído alcanzara todos los rumores del mundo, yo percibiría sus pasos. Ojalá que me lleve a un lugar con menos galerías y menos puertas. ¿Cómo será mi redentor?, me pregunto. ¿Será un toro o un hombre? ¿Será tal vez un toro con cara de hombre? ¿O será como yo?

El Sol de la mañana reverberó en la espada de bronce. Ya no quedaba un vestigio de sangre.

- ¿Lo creerás, Ariadna? - dijo Teseo -. El minotauro apenas se defendió.



En la mitología siempre se encuentran historias y seres increíbles, cosas totalmente fuera de este mundo, gigantes, hermosas, raras. Pero la mayoría no pasan de ser historias o fábulas, sobre cosas que sólo existen o existieron. De todas esas historias, este cuento fue el primero que me mostró un poco de emoción, algo real. O será quizás que en muchas cosas, me siento identificado.

A veces siento que me la paso corriendo por laberintos en donde es tan difícil encontrar una salida. Pasar minutos fuera, feliz, libre, sólo para ser arrastrado de nuevo hacia adentro. Pero no tengo miedo, ni la soledad es constante, porque sé que en algún lugar del mundo siempre, pero siempre existe la esperanza de que alguien te encuentre y te muestre la salida. Supongo que todos tenemos nuestro laberinto, nuestro mundo, y hacemos lo que podemos mientras nos toque estar adentro, viéndolo así no soy tan único, capaz nadie lo es. Son únicas las decisiones que vamos tomando en el camino, asi como las consecuencias, pero todos tenemos que pasar por pasillos oscuros a veces, todos idénticos entre sí, sin forma, sin señales, sin ver qué hay a la vuelta de la esquina, sin saber qué camino tomar.

En mi caso, sigo buscando la salida, sorprendiéndome a veces, pero estoy seguro de no querer terminar muerto como el Minotauro, sin conocer la vida más allá del encierro involuntario. Prefiero desear que mi soledad no sea tan pesada, sabiendo que algún día voy a conocer a esa persona destinada a ser mi redentora, que en lugar de clavarme una espada, me va a tomar de la mano.

septiembre 13, 2009

Algo viejo...

¿O Sarasa Mental #03? Me encontré con algo que escribí hace un tiempo, fechado un Domingo 10 de Agosto de 2008, hace poco más de un año. A veces me sorprenden las cosas que escribí hace mucho (o no tanto), cuando mi vida era tan distinta por fuera, y la misma por dentro.


"Mi mente repite como un disco rayado "necesito, necesito...", pero el pensamiento no se repite infinitamente, no debería, después de ese maldito "necesito" debería venir la puta respuesta que estoy buscando, la putísima respuesta que no quiere aparecer. Puede que no esté buscando, o que deba buscar más profundo. "Simplificar, simplificar" me dice ahora, simplificar todos esos pensamientos sin nombre, ese montón de paredes blancas y vacías que no me muestran absolutamente nada y me confunden. Simplificar, desaparecerlas, cerrar los ojos y guiarme de alguna manera, de otra manera. Debería poder encontrar la pared que busco, la que no veo ni en sueños ni premoniciones, la que no sé cómo es, por más obvia que sea. Simplificar, eliminar todas las demás. Podría hacer una película muy surrealista con todo esto. Pero volviendo a mi locura imaginaria y arquitectónica, en el fondo sé cuáles son las paredes que busco, las opciones que realmente deseo encontrar. Un amor, una mano amiga, una caricia y un beso, una palabra de aliento, un sincerísimo "te amo", un rostro invisible para mi todavía, porque no tiene importancia. Ese amor ya tan imaginado por mi, ese amor al que alguna vez le escribí una carta, el que pensé miles y miles de veces. Otra imagen, en otra pared ya no blanca, una idea, una certeza y seguridad, el rumbo que le da una salida a mi vida. Una pared que se cae y detrás de si deja ver un camino, vacío, pero al mismo tiempo lleno de una seguridad tremenda, como un abrazo calentito. Podría dejarme llevar por esa corriente invisible, sin temor a cerrar los ojos y abrir los brazos. Sin importar la cantidad innumerable de problemas que pueda encontrar en el camino, tampoco importan. Tendría la felicidad de mi lado, sintiendo que al seguir ese camino desconocido, voy a encontrar el final de mi vida, feliz dentro de muchísimos años. Un sueño, un anhelo, un trabajo, una dedicación y un sentido a todas las cosas que pasaron antes.
Creo que dejándome llevar un poco por mi afición a soñar despierto, pude encontrar al menos dos de las muchas respuestas posibles que puede haber a las muchas preguntas de mi vida. Por ahora, son las dos que necesito. Un amor, una mujer maravillosa a mis ojos que me de toda la fuerza que me falta, que complemente todas esas falencias y debilidades que creo tener, que las haga humo con un beso, algo tan sencillo y tan pero tan desvalorizado. Un rumbo a esta vida veleta, una dirección que pueda seguir con el corazón, y que todo lo demás importe un carajo, que todo lo malo y todo lo bueno que quedó atrás tenga por fin un sentido único, conciso.
Tantas cosas pienso, una autopista mental (mentaaaaaaaaal aaaaahahah) por la que pasan miles de pelotudeces en carro, tantas cosas sin sentido o valor que termino olvidándome un instante después. No debería olvidarme de estas dos cosas, estas dos razones para seguir adelante y vivir MI vida lo mejor que pueda. Son razones, son objetivos, son respuestas y al mismo tiempo son generadores de más preguntas, todo eso en uno. Un amor, un rumbo."


Hm... qué tan distintas son las cosas ahora, no lo sé. Aquella madrugada me di cuenta de que un amor y un rumbo eran (y son) las cosas que más quiero en esta vida. El primero creí encontrarlo un par de veces, pero no resultó bien, asi que mi eterna búsqueda sigue su curso. Mi ánimo seguramente no es el mismo, es mucho más grande y tangible que aquella noche que escribí eso, tan confundido y perdido como recuerdo haber estado. Sólo pasó un año, pero fue un largo camino en el que aprendí algunas cosas y, por qué no, me olvidé de otras. Y tengo la sensación de que todavía queda camino por recorrer.

Por otro lado, el rumbo... ahí podría decir que lo encontré, sé qué quiero hacer con mi vida y lo estoy haciendo, estoy viviendo en este momento el proceso de llegar a ser lo que yo quería. Mi trabajo, mi lugar todavía incierto en el mundo descubriéndose de a poco, cada día más cerca, esas son las cosas que marcan el rumbo de mi vida hoy en día. Y me gusta. Para completar el Kit del Guru Feliz, sólo me hace falta ese amor, esa compañía. Mientras la vida de algunos ya está completa, y la de otros se derrumba, la mía sigue construyéndose.

Ahora me voy a dormir, porque es tarde y hace frío. Chaito.

septiembre 06, 2009

Tantas canciones

No hago otra cosa que pensar en ti
por halagarte y para que se sepa,
tomé papel y lápiz y esparcí
las prendas de tu amor sobre la mesa.

Buscaba una canción y me perdí
en un montón de palabras gastadas,
no hago otra cosa que pensar en ti
y no se me ocurre nada.

Enciendo un cigarrillo, y otro mas...
un día de estos he de plantearme
muy seriamente dejar de fumar
por esa tos que me entra al levantarme...

Busqué, mirando al cielo, inspiración
y me quedé colgao en las alturas.
Por cierto al techo no le iría nada mal
una mano de pintura.

Miré por la ventana y me fugué
con una niña que iba en bicicleta.
Me distrajo un vecino que también,
no hacía mas que rascarse la cabeza.

No hago otra cosa que pensar en ti...
Nada me gusta más que hacer canciones,
pero hoy las musas han pasao de mi.
Andarán de vacaciones.


A veces uno encuentra en palabras que ya conocía, un mensaje nuevo y distinto a los anteriores, teniendo un poco que ver con lo que escribí el otro día, los momentos tan únicos en la vida de cada uno. Aunque a veces las historias se repiten, y lo que cambian son los personajes... y después de todo, a nadie le gusta ver la misma película una y mil veces, no? Quizás las historias no se repiten del todo. Espero.