septiembre 06, 2009

Sarasa Mental #01

Seguido me pasa que cuando me pongo a escribir algo, no tengo la menor idea sobre qué escribir, pero de alguna manera empiezo y cuando me di cuenta, ya escribí bastante. Esta noche, realmente no sé qué decir.

Tengo la sensación de que hay mil cosas en mi cabeza, sensaciones, ideas... pero son tan vagas, raras y confusas que no me sale una palabra acerca de todo ese embrollo. Y aunque mi mente en general sea un quilombo, es muy raro que me pase esto, como ahora, realmente no puedo recordar cuántas veces me sentí así, vacío de palabras. No quiero pensar que es la primera, pero puede ser. Es una situación totalmente problemática cuando justamente te ponés a escribir algo, no decís nada, cada punto y coma es un esfuerzo tremendo, dando pasos que pesan toneladas, sin moverte ni atrás ni adelante.

Puede ser que mi vida esté así ahora, en este instante. Enmarañada, vacía... detenida, trabada. Hasta hace unos pocos minutos dentro de mi tenía una furia inmensa, de haber tenido algo a mano que pudiera romper (y no arrepentirme después) la hubiera hecho pelota, y ni destruir el mundo me hubiera alcanzado para sentirme aliviado. Pasé de la bronca al entendimiento, a la tristeza, a la confusión, al odio de nuevo, mientras mis ojos se quedaban perdidos en alguna parte de lo que tengo a mi alrededor, la pc, los cds, la ventana. Transformándome de a poco y sin entender por qué. Hay algo que provocó todo ese desastre en mi, y sé también que no estoy siendo específico al no contarlo, pero es algo que tiene que quedar entre dos personas, algo que va a tener que quedar enterrado y nunca más ver la luz.

Y me pregunto por qué... por qué a veces tenemos que callarnos, dar el brazo a torcer, entender, aceptar, dejar pasar, no recordar, dejar morir. Más de una vez me pidieron no hablar de ciertas cosas, y me ha costado horrores decir que sí, porque a mis ojos las cosas no desaparecen sólo por ignorarlas, siguen estando ahí frente a mi, provocando. Qué mal que hace callarse, bajar la cabeza y seguir adelante arrastrando una piedra que nos hace mal, que duele, que podemos destruir en cualquier momento si tuviéramos el valor. Con el tiempo (y eso que no tengo mucho vivido aún) aprendí que callarse es la mejor opción para algunos, pero no para mi, porque me gusta pensar, me gusta ser libre y hablar de cualquier cosa, sin estar condicionado por un libro negro de temas prohibidos. La verdad te hará libre, lo escuché en un montón de películas, capaz lo dijo algún fulano conocido, no sé, y la verdad me parece una frase medio pelotuda, pero es cierto lo que dice.

Y me pregunto... si a veces no será mejor callarse, dejar que el mundo siga girando, y las casitas de cristal que andan por ahí sigan en pie, sin un rasguño. No creo ahora que sea una decisión fácil de tomar, nunca lo es. Como en tantas otras cosas, no es blanco ni negro, es gris. Quizás por eso vivo confundido con estas cosas. Quizás la respuesta final la encontremos buscando profundamente dentro del corazón, tratando de escuchar alguna vocecita sin razón que nos diga qué es lo que nos hace felices, qué es lo que queremos alcanzar, sin importar lo que digan los demás. Escucharla, prestar atención, y luego enfrentar las consecuencias de callarse o hablar, ambas cosas nos van a mandar por algún camino distinto. Con suerte la vocecita capaz acierta.

Basta de marañas, confusiones y quilombos. No hay atasco mental y emocional que no pueda superarse, hay que seguir adelante y cerrar un poco los ojos, confiar en el corazón y sonreir un poco, cosas malas nos van a pasar siempre, pero podemos elegir si queremos quedarnos atrapados con ellas, o romper todo. Yo, con cuidado, pero decidido a romper.

2 comentarios:

  1. Ohhhhhhhhh si, guru cuando tiene las marañas mentales me escribe, ahora escribe en el blog.
    Celosa del blog jajaj-. pero bueno, prontito, falta muy poco. Sos mi mejor amigo y nos necesitamos cerca. Te amo

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